Luego de un extenso debate, la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires aprobó el proyecto de ley que declara "paisaje protegido" un área de Tandil y con ello prohíbe que continúen funcionando tres canteras ubicadas dentro de esa zona. La diputada provincial Alicia Tabarés de González Hueso se abstuvo de votarla porque, dijo, "no creo que el debate sea si un sector debe sacrificarse en aras del otro porque ambos son necesarios".
Como olavarriense porque nuestro desarrollo anterior y futuro está íntimamente ligado a la industria y en especial a la explotación de piedra, ya sea como pedregullo, materia prima para cemento y cal o rocas ornamentales".
"Como peronista --prosiguió-- porque la minería está en la cultura y la memoria colectiva de casi todos pero para nosotros la minería es un elemento fundacional. No puedo olvidarme de que en Sierras Bayas fue nuestro 17 de Octubre con los mineros a la cabeza, ni de la Ley Lara que dio origen al llamado "impuesto a la piedra" y que justamente preveía resarcimientos a la sociedad por la extracción de recursos no renovables pero no impedía el funcionamiento de la industria".
Por otra parte, remarcó, "para los olavarrienses la cuestión de la minería no es solamente algo vinculado con el trabajo o el lucro. Está en la memoria colectiva de los miles que han pasado por esas plantas y en la de los descendientes de aquellos ‘picapedreros’ que hace más de un siglo dejaron sus hogares en los más diversos países del mundo para trabajará acá. Para nosotros, quiero decir, además de las consideraciones económicas y laborales hay una fuerte matriz cultural que no se puede desconocer". Sin embargo, aclaró, "independientemente de estas cuestiones (que no son menores), no coincido con una visión maniquea de las tensiones entre desarrollo y ambientalismo sino que soy partidaria de un modelo de desarrollo sostenible donde se encuentren puntos de coincidencia y armonía" Agregó que "las canteras deben cumplir con una gran cantidad de requisitos para poder funcionar y son una amenaza muy lejana, con mucho menos peligro que el tránsito, sin ir más lejos" y que "todos sabemos que esta ley está destinada exclusivamente a resolver un problema de Tandil, pero nadie puede asegurarnos que luego no se produzcan reclamos similares".
Comentó, además, que "es de Perogrullo decir que hay una tensión, con una alta dosis de objetividad y también con otra dosis similar de subjetividad, entre el turismo y la explotación minera. Esto sucede en Tandil y en todo el mundo. Es un problema que se va resolviendo de a poco porque la minería es muy anterior al turismo y ambas industrias merecen crecer". "Yo no creo --prosiguió-- que el debate sea si un sector debe sacrificarse en aras del otro porque ambos son necesarios. No me parece que el planteo sea canteras o turismo porque las canteras son imprescindibles y el turismo es una forma de vivir mejor que no podemos menospreciar". "La cuestión canteras o turismo --complementó-- no debe ser un dilema sino un problema. Los dilemas no tienen solución; los problemas están para ser resueltos y un principio de solución sería comprender que la minería, este tipo de minería, no destruye absolutamente todo y que es una actividad que no produce daños innecesarios. Estas no son las grandes corporaciones mineras multinacionales que se llevan todo, dejan unas pocas regalías y una enorme contaminación". "Para mí --dijo luego-- esta cuestión puede empezar a resolverse sin necesidad de apurar los tiempos y teniendo en cuenta que hay intereses legítimos que parecen contrapuestos pero se pueden armonizar. Para lograr esa aproximación de sectores que hoy aparecen como antagónicos es necesario tiempo y participación de todos los concernidos. Y en ese ‘todos’ creo que también debería englobarse a la sociedad urbana que a veces pierde de vista el camino de su propio consumo y no recuerda de qué están hechas la vivienda que habita, la calle que transita o el puente que cruza". "En este debate con que sueño --concluyó-- nadie tiene por qué ser derrotado. Ni los empresarios de la minería, ni los trabajadores, ni los emprendedores turísticos, ni los ambientalistas, ni el hombre y la mujer comunes que sólo quieren hacer turismo o construir su vivienda o ambas cosas. Por eso aspiro a soluciones donde surjan soluciones menos drásticas que una ley porque las tensiones entre desarrollo y conservacionismo no terminan hoy y sigo imaginando una sociedad en la que los conflictos se resuelvan sin que el resultado sea la exclusión de uno de los protagonistas, como se está tratando de hacer en Olavarría".
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