“Dinero, mujeres y mi judaísmo”

Dinero, mujeres y mi judaísmo.” Estos son, según él mismo, los tres obstáculos que podría encontrar la candidatura de Dominique Strauss-Kahn a la presidencia francesa en 2012.

Su condición de judío no volvió a abordarse, pero sí su relación con las mujeres. A los 62 años, sobrevivió a varias situaciones comprometidas. En 2008, una aventura con una colega estuvo a punto de costarle el cargo. Entonces, Anne Sinclair, su mujer, lo defendió. “Nos queremos como el primer día”, dijo.

“Es muy molesto con las mujeres, a menudo roza el acoso, los medios conocen ese defecto pero nadie lo dice, al fin y al cabo estamos en Francia.” Ayer, apenas conocida su detención, una escritora gala dio a conocer una nueva acusación y “quizás” le inicie la querella que no se animó a abordar en 2002.

Strauss-Khan y sus amores son carne de cañón para los internautas, que nunca lo tuvieron como blanco cuando el FMI distribuía sus peores recetas por el mundo. “El único brillo que le queda es el de las esposas”, dijo uno de ellos, aludiendo a las que sujetan sus muñecas, y no a la de carne y hueso, que lo defiende a capa y espada. <

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