En medio de una ola de protestas, la presidente brasileña visitó el Estadio Arena del Corinthians cuando faltan 35 días para el inicio de la Copa del Mundo
Acompañada por el ministro del Deporte, Aldo Rebelo, y el alcalde de San Pablo, Fernando Haddad, Dilma vio de cerca el trabajo de los obreros, que se esfuerzan para ultimar detalles de cara al estreno mundialista, y conversó amigablemente con ellos. Incluso se prestó a una selfie.
Rousseff se llevó una camiseta autografiada del Corinthians, calificó al recinto de "maravilloso" y saludó a un grupo de niños de una pequeña escuela en la región de Itaquera, zona este de San Pablo y donde se ubica geográficamente el estadio, al mismo tiempo que los reclamos aumentaban en las afueras.
El alcalde Haddad sostuvo que el propósito de la delegación del Gobierno es contar con un panorama final del sitio que acogerá seis partidos de la Copa Mundial, incluyendo la apertura entre la anfitriona Brasil y Croacia. Más los destacados juegos de primera fase entre Inglaterra - Uruguay (19 de junio) y Holanda - Chile (23 de junio).
Luego de visitar el estadio del Corinthians, Rousseff continuará su recorrido el viernes en Curitiba, donde seguirá la evolución de la reforma del Baixada Arena. Y el sábado por la mañana, tal vez vuelva a la nueva casa del "Timao", donde se jugará un partido de prueba para 20 mil espectadores, con aprobación del Departamento de Bomberos de San Pablo.

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