La presidente de Brasil transgredió una norma de tránsito. Admitió que "la legislación es clara" y se hizo cargo de su "error" a través de su cuenta en Twitter.
"Estuve hoy en la casa de mi hija, y, desde allí, llevé a mi nieto a la casa de su abuelo, que queda en el mismo barrio. Mi nieto viajó en mi regazo en el asiento de atrás", relató la mandataria.
Después, escribió: "Fue un error. La legislación de tránsito es clara: los niños deben andar en la sillita (de auto). Pido disculpas por el error".
Rousseff violó una normativa del 2008, promulgada por el Consejo Nacional de Tránsito (Contran), que obliga a los niños menores de 10 a viajar en el asiento trasero usando cinturón de seguridad o algún sistema de retención.
La infracción a la norma es considerada gravísima y el infractor puede ser sancionado con una multa y la retención del vehículo.

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