Gesto de grandeza y signo de integración y continuidad de un Estado: la presidente Rousseff convocó a todos sus antecesores en el cargo desde 1985 a compartir un evento importantísimo de la agenda de la visita de Barack Obama. José Sarney (foto, derecha), Fernando Henrique Cardoso (3º de izquierda a derecha) y hasta el controvertido Fernando Collor de Mello se sentarán a la mesa en el Palacio de Itamaraty con el mandatario estadounidense.
Lula, en cambio, se excusó. En su entorno dicen que no quiere robarle laureles a Dilma. En meses previos a la asunción de la nueva presidente, se especuló mucho acerca de si la fuerte personalidad y el carisma del dos veces mandatario del Brasil no haría demasiada sombra sobre una sucesora ungida además por él.
Se espera aún la confirmación de Itamar Franco (foto, izquierda), pero se da por descontado que asistirá.
Alegando "preocupaciones sobre la realización de un evento al aire libre", el gobierno de los Estados Unidos canceló el acto multitudinario previsto en Cinelandia, en Río de Janeiro. El discurso de Obama al pueblo brasileño será dado finalmente en el Teatro Municipal con la asistencia de 2000 personas.

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