Dilma, furiosa con los camioneros

Se quejó por los bloqueos en las rutas. Y los diferenció de las manifestaciones pacíficas.
La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, tuvo ayer, por primera vez, palabras enérgicas contra manifestantes, al repudiar a los camioneros que llevan tres días bloqueando carreteras de varios estados en reclamo de mayores subsidios al combustible y contra el aumento de los peajes. Diferenció a quienes adoptan medidas de fuerza con las multitudes que se volcaron pacíficamente a las calles desde hace un mes.

“Es fundamental para el país que las rutas no sean obstruidas, mi gobierno no se quedará quieto ante el proceso de interrupción de las carreteras”, afirmó de manera enérgica la presidenta. Lo hizo durante una ceremonia oficial convocada para tratar la concesión de puertos a la iniciativa privada, celebrada en el Palacio del Planalto, de Brasilia, y que da continuidad al programa de concesiones que incluye vías férreas, aeropuertos y caminos.

“ Una cosa son las marchas pacíficas que engrandecen al país y otra muy distinta es creer que el país pueda vivir sin normalidad y sin estabilidad” por causa de los que impiden circular a personas y mercancías, sostuvo.

Paralelamente, los médicos de Brasil realizaron ayer paros y manifestaciones en varios estados para repudiar la iniciativa de la presidenta, que anunció la contratación de profesionales extranjeros para hospitales públicos del interior y la periferia de las capitales. Un grupo de profesionales se concentró en Cinelandia, centro de Río de Janeiro, para denunciar “la farsa de la importación de médicos extranjeros para resolver el problema de la salud” declaró Jorge Darze, presidente del sindicato de médicos cariocas.

Comentá la nota