Crisis en Brasil. Acusó a Michel Temer de "traición" tras la difusión del audio en que él ya se presenta como presidente.
Por Eleonora Gosman
Recién ahora la presidenta Dilma Rousseff se decidió a romper lanzas públicamente con su vice Michel Temer, a quien llamó “jefe de la conspiración” para derribarla. Fue su reacción, casi visceral, ante un audio del compañero de fórmula en el que éste declara sus “propuestas” como futuro presidente para cuando “echen” a la jefa de Estado. Dilma habló en un encuentro con políticos, estudiantes y educadores en el Palacio del Planalto.
En el audio divulgado el lunes, Temer habló como si ya hubiera asumido la presidencia. Para Rousseff, la difusión fue “una acción premeditada; una farsa y una traición”. Sostuvo: “Vivimos tiempos extraños y preocupantes. De golpe y de farsa”. Añadió: “El gesto (de Temer) que revela traición contra mi y la democracia, deja también explícito que ese jefe de la conspiración no tiene ningún compromiso con el pueblo”.
Según Rousseff, el lunes “utilizaron la farsa de la filtración (del audio) para difundir la orden de unidad en en la conspiración”. En su discurso no vaciló en apuntar contra otro personaje de la crisis política actual: “Quedó claro que existen dos jefe del golpe que actúan en conjunto y de forma premeditada. Como muchos brasileños tomé conciencia y confieso que quedé en shock, por la desfachatez de la farsa de la filtración. Todo fue premeditado, deliberado y filtrado por ellos mismos”.
No sólo para la presidenta brasileña, sino para todo arco político y la propia prensa, es cada vez más claro que el vice Temer comanda el operativo del impeachment. Fue quien armó la salida del gobierno del Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB), socio por 12 años del PT. Y quien se encargó, el lunes, de negociar las votaciones favorables al juicio político en la Comisión Especial parlamentaria que trató el caso. Si efectivamente prospera la salida de Dilma, será Temer quien asuma el lugar. A los 75 años, es su última chance de asumir la presidencia, así sea para gobernar apenas dos años.
En el acto en el Palacio del Planalto, Dilma abrazó a una estudiante brasileña descendiente de negros que portaba un cartel donde se leía: “La Casa Grande (los ricos) se brota cuando la senzala (el lugar donde vivían los esclavos) se recibe de médica”. En verdad, Brasil es todavía una “joven democracia”, no tanto por los años que lleva sin golpe militar (no muy diferentes de Argentina), sino especialmente por las diferencias sociales abismales que subsisten todavía en el país. El ministro de Ciencia y Tecnología Celso Pansera, que a pesar de ser del PMDB decidió mantenerse leal al gobierno, sostuvo: “Vamos a clausurar el tercer turno de las elecciones del 2014 este domingo y vamos a ganar de nuevo. Y espero que respeten el triunfo”.


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