El sacerdote estuvo en la Plaza San Pedro el día que la fumata blanca del Vaticano indicó al mundo que había nuevo Papa. Y más tarde tuvo la posibilidad de saludar a Francisco y darle la mano.
Andrés Pérez se encuentra en Roma cursando el segundo año de la licenciatura en Teología, en la Pontificia Universidad Gregoriana. "Es un tiempo de formación muy importante, porque además de estudiar en esta prestigiosa universidad, tengo la posibilidad de conocer y compartir con personas de diferentes lugares del mundo. Es una experiencia universal de Iglesia que te enriquece en la vida de fe".
En cuanto al cónclave, contó desde aquella ciudad que fue a la plaza el día 12, al mediodía y salió la fumata negra. "Regresé el alrededor de las 18 y en ese momento el humo blanco? fue un momento muy especial, creí que era algo que no me estaba pasando a mí? ¡la elección de nuevo Papa y yo aquí, que vengo de tan lejos! Dios había querido darme este regalo y me emocioné. Era un día nublado y de lluvia y la plaza comenzó a llenarse".
Al mismo tiempo, contó que la plaza muy pronto se llenó de gente que venía de diferentes puntos de Roma, al tiempo que comenzaba la expectativa. "Entre murmullos, todos preguntaban quién sería: ¿un italiano, un africano? Muchos nombres hasta el momento en que se abrió la puerta del balcón y el cardenal encargado de anunciar, dijo: Habemus Papam. Todos aplaudían, gritaban y se veían lágrimas de emoción. Y cuando dijo: Jorge Mario Bergoglio me puse a llorar y luego: no, ¿entendí mal? y nos preguntábamos unos a otros; los que estaban a mi lado, que eran de Brasil y de Londres, en portugués e inglés: "¿qué dijo?", porque no habían entendido Bergoglio. Y al momento empecé a decir ¡es argentino, es argentino!...y la gente me abrazaba y preguntaba dónde es Argentina, quién es y cómo es".
Con la emoción a flor de piel, el Padre Andrés recuerda que "a mí no me salían las palabras; solo llorar por la emoción y la alegría de estar allí".
Al mismo tiempo, aseveró que "cuando le tomé la mano a Francisco, le dije: toda Olavarría está rezando por vos y con vos. Le transmití nuestros buenos deseos. Me apretó la mano y me dijo: ´no tengas miedo, siempre Jesús estará con vos´". Si tiene que encontrar palabras para describir ese momento, Andrés dice que "fue un encuentro muy emotivo. Creo que es un hombre que con su sencillez y sus gestos conquistó el corazón del mundo entero; como el día que fue anunciado y aclamaban: ¡Viva Francisco! Un hombre que habla de paz y unión y nos llama vivir como hermanos. Un pastor cercano al pueblo que nos dice: Jesús es el camino y que se pone a caminar junto a su Pueblo como el Buen Pastor, que nos transmite Esperanza y Alegría y que nos llama y nos invita a vivir como hermanos. Es un mensaje que todos estábamos esperando, fue increíble. Y la respuesta de la gente fue sorprendente en el Domingo del Ángelus".
Finalmente, el padre Andrés envió una bendición a toda la ciudad desde Roma. "A toda mi gran Olavarría la llevo en mi corazón", expresó.

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