Las cosas van a cambiar, una nueva era comienza” dijo el cantante Michel Martelly a los jóvenes que festejaron el triunfo que lo convertirá en el nuevo presidente de Haití, según los resultados preliminares del domingo pasado. El popular “Sweet Micky” captó las esperanzas de los jóvenes haitianos, el 40% de la población del país más pobre del hemisferio occidental.
Tras la suspensión de los comicios de noviembre por “fraude”, Martelly quedó fuera de competencia, pero organizó a sus seguidores en furiosas protestas y logró un nuevo recuento que lo habilitó para el ballottage, donde venció a la ex primera dama Mirlande Manigat. “Tet Kale” o “cabeza rapada”, como también se lo conoce, deberá encarar un futuro no muy prometedor: 700 mil haitianos siguen en campamentos tras el terremoto de enero de 2010, los 10 mil millones de dólares prometidos para la reconstrucción por la comunidad internacional no llegan y la epidemia de cólera, que ya produjo 4700 muertos y más de 250 mil infectados, aún amenaza a la isla.
El cantante también tendrá que afrontar un parlamento dominado por el presidente saliente, René Preval. En una sociedad donde aún se cree en zombis, macumbas y fuerzas sobrenaturales, el nuevo mandatario de 50 años también deberá “exorcizar” la presencia del ex dictador Jean-Claude “Baby Doc” Duvalier y del ex presidente Jean-Bertrand Aristide. <
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