Durante el período 2003-2012, el género femenino aumentó en más de cinco puntos su participación.
Según las mediciones oficiales reflejadas en el informe sobre “Caracterización de la mujer en el mercado laboral por rama de actividad”, entre el período 2003-2012 la participación de la población femenina en ese sector tuvo un incremento de más de cinco puntos, al evolucionar de 5,60 por ciento a un 10,72 por ciento.
“Es un informe que refleja lo que fue ocurriendo a lo largo de los años, con la mujer incorporada a nuevos segmentos del mercado del trabajo, cuando antes trabajaba fuera del hogar principalmente en temas de educación y ahora el ámbito de desenvolvimiento laboral se ha ampliado considerablemente”, explicó el director de la DPEyC, Adrián Garraza a El Diario de la República.
El documento que emitió Estadística y Censos refleja que tradicionalmente el trabajo femenino en San Luis está orientado hacia los sectores productores de servicios, más que a la producción de bienes. Por eso, las categorías de actividades que mayoritariamente ocuparon las mujeres durante el 2012 son: “Servicio a hogares privados” en un 100 por ciento, “Atención de la salud humana y de asistencia social” (84,5 por ciento), “Enseñanza” (74,6 por ciento), “Actividades artísticas, de entretenimiento” (70,5 por ciento), “Otras actividades de servicio (63,9 por ciento) y “Alojamiento y servicios de comida (57 por ciento), entre otras.
Además, el registro exhibió que el mayor porcentaje de los varones que estuvieron activos durante el año pasado, se desempeñaron en actividades como “Explotación de minas y canteras”, “Actividades inmobiliarias”, “Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado”, “Construcción”, “Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca”.
La estadística sobre el crecimiento numérico de las mujeres en la industria fue confeccionada en base a los datos de la Encuesta Permanente de Hogares, que se realiza todos los años de manera trimestral en todo el país y que en la provincia abarca 600 hogares. El operativo permite obtener valiosos indicadores socioeconómicos como ocupación y tasa de empleo, entre otros, mientras que también los gobiernos obtienen otras informaciones extras, como por ejemplo, la rama de actividad a la que se dedican los integrantes de la población.
“Cuando llega el momento de desagregar información hay que tener mucha cantidad de respuestas para que no estén viciadas de mayor error estadístico. Por eso es que se toma un período de diez años para tener mayores precisiones”, señaló Garraza, quien agregó que en el año 2003 cada cien hombres que en aquel año trabajaban o tenían la intención de hacerlo, había cinco mujeres; mientras que en 2012 el sexo femenino redujo la brecha al duplicar su presencia en el sector de la industria (cada cien hombres, diez mujeres).
Comparación con datos nacionales. El estudio realizado por la DPEyC concluyó que la participación femenina en la "Población Económicamente Activa" (formada por personas que tienen una ocupación o que buscan activamente trabajo), en ámbito nacional tuvo un incremento del 6,61 por ciento durante el período evaluado (2003-2012), mientras que en la provincia también hubo una evolución positiva, con un aumento del 9,45 por ciento, tres puntos por encima del promedio registrado en el país.
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