Dieta, controles periódicos y un desfibrilador automático para cuidar la salud del gobernador

Los expertos aseguran que el poder enferma. Movimientos continuos y presiones permanentes multiplican la exposición al estrés y a sus riesgos derivados. La presidenta Cristina Fernández sufrió dos recaídas este año y debió cancelar viajes. En Tucumán, José Alperovich tuvo que mejorar su alimentación, dejar el cigarrillo y adecuarse a una rutina de ejercicios.
Un tanto hiperactivo, un toque de vehemencia y animarse a la confrontación. Pasar muchas horas parado, dormir poco, comer cuando hay tiempo. Algunos sugieren que "el poder" puede enfermar más que un peligroso virus o una bacteria. Ernest Hemingway fue uno de los primeros en hablar de los males de los mandatarios. Al escritor estadounidense le llamaba la atención la acción destructiva que el ejercicio del poder causaba a la salud de los hombres públicos.

Los médicos cercanos a presidentes y gobernadores aseguran que estos viven una tensión permanente. Por eso están atentos a los factores de riesgo. La salud de un mandatario es una cuestión de Estado, asegura el cardiólogo Alberto Sabaj, médico personal del gobernador, José Alperovich.

Sabaj se refiere a dos puntos importantes: al interés de la sociedad por la salud de la autoridad máxima y a la preocupación de quién está en el poder por mantenerse en buenas condiciones, ya que ellos cargan la inmensa responsabilidad de tomar decisiones.

Con varios factores de riesgo a cuestas y algunos sobresaltos, de a poco, Alperovich tuvo que ir adecuando su rutina para darle un espacio al cuidado de la salud. Medicación a diario para la presión arterial, actividad física y dieta son los ejes de su mantenimiento, cuenta Sabaj. Además, se somete a controles periódicos, cada tres meses, y tuvo que abandonar el cigarrillo, tarea que no fue nada fácil.

La salud del gobernador no sólo pasa por los consultorios. También va a bordo de su auto y está en las manos de su custodia. Desde hace cinco años en el vehículo oficial viaja un desfibrilador automático, listo para ser usado en caso de que Alperovich presente arritmias cardíacas o sienta cualquier tipo de malestar en el pecho.

La iniciativa fue del doctor Francisco Barreiro, director de Emergencias de la Provincia. El funcionario también se encargó de capacitar a la custodia del gobernador para que sepa hacer maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP). "Decidimos protegerlo de esta manera porque cuando el gobernador hace sus recorridos por la provincia por lo general no tiene médicos cerca. Hubo otros casos de mandatarios que presentaron complicaciones cardíacas mientras estaban cumpliendo sus funciones. Sabemos que en estas cuestiones los primeros minutos son fundamentales y que el desfibrilador realmente salva vidas", explica.

El poder implica movilidad contínua y obliga a quien lo ejerce a mantener un estado de alerta permanente, una tensión que no sucede al común de los mortales y que multiplica la exposición al estrés y a los riesgos derivados. "Como médico del gobernador y de otras autoridades tengo que tener en cuenta ciertos cuidados que ellos deben tener, sobre todo estudiar los factores de riesgo que presentan y que siempre se acentúan por el tipo de funciones que desempeñan", especifica Sabaj, quien también es subsecretario del Ministerio de Salud de la provincia. "La hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, el sedentarismo, entre otros, son asesinos silenciosos. A estos males hay que vigilarlos, especialmente en los gobernantes, para evitar eventos que sorprendan a la comunidad", dice.

Un buen paciente

¿Siente que es una responsabilidad muy grande la que tiene al cuidar la salud del gobernador?, se le consultó. "Por supuesto. Tengo que hacerle controles y asegurarme de que tome la medicación. Es importante para todos tener un gobernador sano. Mientras dure su mandato, el futuro de todos nosotros depende de él. A veces se hace difícil encontrarlo con tiempo para hacer los chequeos, pero debo admitir que es un buen paciente, que se somete a todos los métodos de diagnóstico que se le pide. Cuando se le solicitó que deje el cigarrillo lo abandonó, hace actividad física y dieta. Hablamos con su familia y con la gente que cocina en Casa de Gobierno para que su alimentación tenga una base de verduras y de frutas. Debe comer muy poca grasa y usar siempre aceite de oliva", detalla.

Aunque no existe un protocolo a seguir cuando se enferma un mandatario, es común que ante cualquier síntoma un equipo médico evalúe su estado y decida si puede seguir o no con lo pautado en su agenda. "Muchas veces tuvimos que suspender un viaje porque el gobernador presentaba síndrome febril", resalta Sabaj. Si un gobernante cancela un traslado o una actividad determinada no significa que está grave. Es por prevención, aclara el cardiólogo. "Quienes ejercen el poder deben estar parados mucho tiempo y eso puede empeorar un cuadro", ejemplifica.

El médico de Alperovich no duda al decir que en gran medida el poder enferma. Acaso sobran pruebas: lo sufrió el ex presidente Néstor Kirchner y de alguna manera se empiezan a ver señales en la presidenta, Cristina Fernández, quien la semana pasada tuvo que suspender un viaje oficial a México por hipotensión arterial. "Los mandatarios deben buscar la forma de balancear tanto estrés. Actividad física, controles y comida sana son buenas medidas", concluye Sabaj.

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