Un comerciante fue condenado por matar a un matrimonio y a un anciano, en una vivienda de Ituzaingó, en noviembre de 2009.
Un comerciante fue condenado a prisión perpetua por haber asesinado a golpes a un matrimonio y a un abuelo en una vivienda de Ituzaingó, en noviembre de 2009.
Se trata de Andrés Esteban Moccia (45), el dueño de una pizzería porteña, quien ya había sido juzgado por
este caso en 2012. En aquel juicio, fue absuelto “por el beneficio de la duda”, pero Casación aceptó la
apelación de los familiares de la víctima, lo halló culpable y ordenó que otros jueces le dicten una sentencia.
El encargado de hacerlo fue el Tribunal Oral en lo Criminal 1, de Morón, cuyos integrantes lo condenaron a prisión perpetua por los homicidios perpetrados contra Walter Cayuela (32); su esposa, María Fernanda Márquez (29), y el padre de ella, Jorge Márquez (62). La Justicia cree que el comerciante asesinó a Walter durante una discusión laboral. Piensa que la víctima le pudo haber vendido un producto en mal estado para la pizzería y, por eso, el condenado se enfureció, fue a la vivienda y lo atacó.
Con respecto a las otras víctimas, creen que las mató porque lo vieron golpeando a Walter y lo iban a delatar, ya que lo conocían por relaciones comerciales.
La prueba fundamental que no pudo refutar el condenado fue una muestra de ADN suya hallada en el palo utilizado
para cometer los homicidios.
Además, en sus zapatillas, le descubrieron sangre de dos hombres que no fueron identificados.
También, su teléfono
celular fue detectado a la hora y en la zona donde se produjo el triple crimen.
El hecho ocurrió el 12 de noviembre de 2009, en una casa ubicada en Profesor Bagnat al 1000, donde el matrimonio vivía con sus tres hijos: una nena (3) y dos bebés mellizos.
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