Se dictan clases de biodanza, una nueva disciplina que llegó a Bolívar

Se dictan clases de biodanza, una nueva disciplina que llegó a Bolívar
Ivana Fernández Treviño es profesora de biodanza y Marcelo Suarez facilitador de la disciplina que llegó a Bolívar a través de un grupo de personas que viajaba a Olavarría para tomar clases y les solicitaron traer la propuesta a la ciudad.
Así, el año pasado se dictaron las primeras clases abiertas a la comunidad, en la Dirección de Cultura cada quince días, mediante una propuesta social de la gestión Municipal del ex intendente Erreca.

La recepción por parte del público bolivarense según los encargados de brindar las clases de biodanza fue "muy importante", ya que se comenzó con un grupo de aproximadamente 20 personas que luego disminuyó. "Fue una propuesta interesante que nos dio pie para que hoy volvamos a este espacio, ese fue el inicio para que podamos tener continuidad", expresó Ivana en contacto con este medio.

En cuanto a la invitación que ofrecen Treviño y Suarez para este año es una clase semanal, los días viernes, con un grupo regular que tendrá continuidad. Valeria Prado es la bolivarense que realizó el contacto con el espacio de Yoga Vital, un espacio para sentir y compartir, ubicado en Arenales 255. El número de contacto de Valeria es el 15415561.

"Estamos acá también porque hay otro grupo de personas que está haciendo la formación de biodanza en Olavarría y una de las instancias para ser profesor de biodanza es ser parte de un grupo regular, donde se hace un proceso porque antes de ser profesor se hace un camino de recorrido personal", explicó Treviño.

Las clases comenzaron el viernes pasado sin embargo la propuesta está abierta a los interesados que deseen sumarse, "no hay restricción de edad ni sexo, sólo que es para personas adultas", señaló la profesora al momento de demostrar su interés por poder acercar otras extensiones que tiene el sistema para enriquecer la iniciativa como es la biodanza en familia o con niños.

La biodanza se gestó en los años 60 y es una propuesta nueva en ciertos lugares, tanto la profesora como el facilitador están abiertos a que las personas puedan probar en una clase la experiencia y luego tomar la decisión de volver.

De esta manera, todos los viernes a partir de las 19 horas, con un valor es de 150 pesos por mes, los bolivarenses pueden acceder a esta nueva disciplina que llegó a la ciudad para generar bienestar en las personas.

"No es necesario saber danzar, solamente las ganas de experimentar consigo mismo y de conectarse con la vida desde otro lugar con una disciplina interesante, innovadora que tiene muchos beneficios terapéuticos", destacó Marcelo.

"Cuando se tiene regularidad, el sistema apunta a la totalidad del ser, a lo neurológico, a lo biológico, a lo psicológico, a lo inmunológico fundamentalmente y cada sesión de biodanza tiene una curva donde la primer parte es adrenérgica, donde nos conecta con nuestro potencial de mayor vitalidad y otra parte regresiva conectado al sistema parasimpático y todas las funciones que aparecen en nuestro ser", completó Ivana.

Sobre la biodanza

Es un sistema de crecimiento personal, con bases en la biología, entendiendo que lo orgánico y lo psíquico no son más que dos aspectos de una misma realidad.

Al partir de esa percepción global de la persona, la biodanza tiene como objetivo principal la integración del ser humano con relación a sí mismo, a sus semejantes y a su entorno. "Un sistema de integración afectiva, renovación orgánica y reaprendizaje de las funciones originales de la vida..." es la definición de su creador, Rolando Toro.

Esta disciplina se sirve de una secuencia de ejercicios integradores, inducidos y estimulados por la música, el canto orgánico y la danza, tanto individual como grupal para rescatar y reforzar los potenciales genéticos básicos de expresión del ser humano, por ejemplo la creatividad y la afectividad.

La práctica regular de la biodanza disuelve las tensiones motoras crónicas, el stress, la depresión y favorece un estado de buen humor, refuerza el sistema inmunológico, refuerza la autoestima y la valoración del propio cuerpo, estimula un buen contacto interpersonal y ayuda a encontrar nuevas motivaciones para vivir.

Las clases tienen aproximadamente una duración de dos horas y se dividen en dos partes: una primera instancia llamada relato de vivencia que es el momento de la palabra. En esta etapa, los participantes relatan sus experiencias y se reaprende a escuchar-se. La palabra del corazón tiene efectos terapéuticos para aquel que la dice y para el que la escucha.

La segunda instancia es vivencial, donde el grupo realiza ejercicios, estimulados por una consigna y una música seleccionada para poder deflagrar emociones. Todo ocurre en un ambiente preparado y el grupo se transforma en una matriz de crecimiento.

Todas las personas, niños, jóvenes, adultos, varones, mujeres, parejas y la familia pueden hacer biodanza. No es necesario saber danzar ya que los movimientos no son vivenciados desde la forma exterior sino desde el movimiento interior para poder descubrirse internamente.

La práctica del sistema es regular.

Comentá la nota