Son el ex general Luciano Benjamín Menéndez, el ex comodoro Luis Estrella y el ex policía riojano Domingo Vera, a quien se los acusa de ser los autores de los crímenes de los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville, ocurridos en La Rioja en el año 1976, durante la sangrienta y última dictadura militar.
La querella, representada por la Secretaría de Derechos Humanos de La Rioja y por la hermana del sacedorte Carlos Murias, solicitó “prisión perpetua de cumplimiento efectivo en carcel común” para los tres acusados de los asesinatos de los “Mártires del Chamical” ocurridos durante la dictadura cívico militar.
El representante de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia, Andres Díaz Martinez, señaló en su alegato que Luis Estrella, Luciano Benjamín Menendez y Domingo Vera “fueron parte de un plan sistemático por parte de las fuerzas militares que conducían el país para encarcelar y asesinar a quienes no compartían las medidas adoptadas por lo cual pedimos su prisión e inhabilitación perpetua de cumplimento efectivo”.
“Este medida es en base a dos hechos y debe hacerse efectiva de inmediato, por lo cual solicitamos además la revocatoria de la prisión domiciliaria de la cual están gozando y sean trasladados a una cárcel común en el Servicio Penitenciario Federal”, señaló.
Con el comienzo de los alegatos, el juicio por los asesinatos de los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville entró en su etapa final.
Los hechos juzgados ocurrieron el 18 de julio de 1976 cuando un grupo de hombres pertenecientes a la policía provincial, buscaron a los sacerdotes Murias y Longueville, quienes pertenecían a la orden del obispo Enrique Angelelli, en su lugar de residencia y posteriormente en las afueras de la ciudad de Chamical los asesinaron de varios disparos tras haberlos atado de manos y tapado los ojos.
Ante los jueces José Camilo Nicolás Quiroga Uriburu, Carlos Julio Lascano y Jaime Díaz Gavier, Díaz Martínez aseveró que “Murias y Longueville no fueron víctimas ni tampoco fueron terroristas de estado ni tampoco existió en el país una guerra como nos quisieron hacer creer, lo cual se cae por el propio testimonio de quienes declararon en esta audiencia”.
“Chamical fue una zona liberada”, agregó Díaz Martinez “ya que cuatro días antes de los hechos, comenzó el desmantelamiento de efectivos policiales, los que fueron trasladados a la capital riojana quedando como único encargado Domingo Vera para evitar cualquier obstáculo en el asesinato de los sacerdotes”.
Por su parte, la parte querellante de Cristina Murias, hermana del sacerdote, representada por la letrada Viviana Reinoso, precisó que “Vera tenía conocimiento anticipado de los hechos porque el día después del secuestro mandó a un oficial a preguntar en la casa parroquial por los sacerdotes y Estrella era quien daba las órdenes en la base, lugar al que fueron traslaldados en primer término Carlos y Gabriel”.
“Menéndez, al ser en esa época el jefe de la zona 3 a la que pertenecía el area militar de La Rioja, fue quien dió las órdenes para que detuvieran y mataran a los sacerdotes ya que en un memorandum interno de diciembre de 1975 informa que debían informarle con anticipación de todas las operaciones a realizarse”, detalló Reinoso.
Los alegatos continuarán la próxima semana con los representates de la Fiscalía General, Darío Illanes y Carlos Gonella, para luego dar paso a los abogados defensores de los tres imputados.
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