El Tribunal de Cuentas puso la lupa sobre algunos pagos realizados por el Instituto. La entidad niega las sospechas aunque reconoció problemas en algunas construcciones.
Un fallo del Tribunal de Cuentas, publicado el lunes por este diario, puso la lupa sobre algunos pagos realizados por el IPV pese al incumplimiento en que habían incurrido las empresas.
En la obra del Campo Papa, que fue realizada entre 2004 y 2008 y abarca dos gestiones de gobierno (las de Julio Cobos y Celso Jaque), el organismo de control detectó una serie de pagos por trabajos que nunca se habrían realizado.
Esa obra estaba a cargo originalmente de la empresa Martínez Lumello que fue desadjudicada por incumplimiento del contrato y culminó las tareas otra firma. En el barrio Nueva Argentina, al hacer el IPV una ocupación inmediata de la obra, verificaron deficiencias en la construcción. La constructora señalada es Florencio Viccino SRL.
"Cuando asumimos, la obra de Godoy Cruz estaba en un 82,4% de ejecución pero no importa de qué gestión se trate, yo defiendo a la institución. Ningún inspector actuó mal y voy a ser muy claro: los inspectores certificaron los trabajo hechos. Bajo ningún punto de vista avalan que se pague obras no ejecutadas", remarcó Carmelo Simó, presidente del IPV
Según explican, las empresas adjudicatarias tiene obligación de entregar las obras tal cual se especifica en el pliego y en óptimas condiciones. Además, una vez finalizado el trabajo, "queda en garantía durante un año".
"Se pueden haber producido deterioros, faltantes por actos de vandalismo, pero no es que nunca estuvieron las cosas", señalo Dante Campanella, jefe de inspectores.
"Constatamos la obra faltante más la reparación de las casas deterioradas y si hubiera terminado la obra Martínez Lumello hubieran tenido que reparar", comentó Simó.
A Lumello le quitaron la obra por incumplimiento y posteriormente la firma quebró. No obstante, desde el IPV señalaron que están realizando la liquidación final para recuperar lo abonado denunciado el siniestro a la aseguradora. "Vamos a reclamar lo que se invirtió, para eso existen las compañías de seguros", dijo Simó.
En este sentido puso como ejemplo la gestión exitosa en San Martín. "Es un caso inédito en la historia del IPV: se cobró a una empresa hasta el último peso y con la redeterminación de precios por inflación", enfatizó el funcionario.
El monto que ingresó a las arcas del Instituto supera levemente los $ 952.000. "Recuperamos más que lo que le había costado originalmente al IPV", concluyó.

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