El jefe de Al-Qaeda buscaba dispersar los blancos y volver a causar miles de muertes
WASHINGTON.- Aunque perseguido y oculto, Osama ben Laden siguió siendo la fuerza impulsora detrás de cada uno de los complots terroristas recientes de Al-Qaeda, según dicen los funcionarios norteamericanos, que citan como fuente su diario privado y otros documentos recuperados en la incursión de la semana pasada.
Hasta que los Navy Seals lo mataron hace una semana, Ben Laden ofreció escalofriantes consejos a los grupos de Al-Qaeda, desde Londres hasta Yemen: ataquen Los Angeles, no sólo Nueva York, escribió. Que los blancos sean trenes, así como aviones. Si es posible, que los ataques se concreten en fechas significativas, como el Día de la Independencia, el 4 de julio, y el inminente décimo aniversario de los ataques del 11 de septiembre de 2001.
Sobre todo, instó, maten más norteamericanos en un solo ataque para expulsarlos del mundo árabe.
Las palabras escritas de Ben Laden revelan que los funcionarios de la lucha contra el terrorismo de todo el mundo subestimaron el papel clave que siguió desempeñando en la conducción de la organización, lo que destruye la convicción generalizada de que el aislamiento lo había reducido al rol de una mera figura inspiradora, dijeron funcionarios estadounidenses.
Su diario personal, manuscrito, y su enorme conjunto de archivos de computadora demuestran, de acuerdo con funcionarios norteamericanos, que contribuyó en cada una de las recientes amenazas importantes de Al-Qaeda conocidas por Estados Unidos, incluyendo los complots en Europa del año pasado, que pusieron en estado de alerta máxima a viajeros y embajadas.
Hasta el momento no se han descubierto nuevos complots en los escritos de Ben Laden, pero los funcionarios de inteligencia dicen que demandará semanas, sino meses, examinar todo el material.
Los registros revelan que Ben Laden se comunicaba desde su complejo amurallado de Paquistán con las filiales de Al-Qaeda, incluyendo la rama de Yemen, que ha emergido como la mayor amenaza para Estados Unidos. Los funcionarios aún no han compartido ninguna evidencia de que Ben Laden haya sido responsable del frustrado intento de hacer estallar un avión de pasajeros destino a Detroit el 25 de diciembre de 2009 ni del casi exitoso ataque contra los aviones de carga que se dirigían a Chicago y Filadelfia. Pero ahora resulta claro que esos complots tienen el sello distintivo del desaparecido líder de Al-Qaeda.
Ben Laden conocía las defensas contraterroristas de Estados Unidos e instruyó a sus seguidores sobre cómo sortearlas, según revelan los mensajes que envió a sus partidarios. "No limiten los ataques a Nueva York -decía en sus escritos-. Es necesario considerar otras zonas como Los Angeles o ciudades más pequeñas. Es necesario dispersar los blancos."
En un macabro ejercicio matemático, los escritos lo muestran meditando sobre cuántos norteamericanos debía matar para obligar a Estados Unidos a retirarse del mundo árabe. Concluye que los ataques más pequeños y dispersos concretados después de los atentados del 11 de Septiembre no bastaban. Sólo un recuento de miles de cuerpos, algo de la misma escala que el 11 de Septiembre, podría producir un cambio de la política norteamericana. También se dedicó a pensar en maneras de sembrar el disenso en Washington y de enfrentar a las figuras políticas entre sí.
Las comunicaciones eran misivas enviadas por medio de pendrives o memorias USB. Esos dispositivos eran llevados y traídos desde y hasta complejo de Ben Laden por mensajeros, un procedimiento lento pero extremadamente difícil de detectar. Los funcionarios de inteligencia no han identificado ningún plan de nuevos blancos o de complots inminentes en los alrededor de 100 flash drives ni en las cinco computadoras recuperadas por los Navy Seals.
La semana pasada, el FBI y el Departamento de Seguridad Interna advirtieron a los agentes de la ley de todo el país que debían estar alertas para detectar posibles ataques contra trenes, pese a que los funcionarios dijeron que no había complots específicos.
El gobierno aún no han encontrado ninguna indicación específica de que Ben Laden tuviera la capacidad de coordinar el momento preciso de los ataques con los diversos grupos afiliados a Al-Qaeda en Paquistán, Yemen, Argelia, Irak y Somalia. Tampoco resulta claro, a partir de los documentos de Ben Laden, hasta qué punto los grupos afiliados seguían sus instrucciones.
El grupo de Yemen, por ejemplo, ha adoptado los ataques en pequeña escala, que, según sus escritos, Ben Laden consideraba con escasas posibilidades de éxito. La rama de Yemen ya ha superado al cuartel general central como principal recaudadora de fondos, centro de propaganda y brazo operativo.
Comentá la nota