Las autoridades apuraron el arresto para evitar que se perdieran pruebas decisivas sobre la responsabilidad decada uno en la tragedia que costó la vida de 231 jóvenes que participaban de una fiesta universitaria en un boliche.
La ciudad brasileña de Santa María sepultó ayer a más de 100 de las víctimas del incendio de la discoteca Kiss, en la que el domingo murieron 231 jóvenes, mientras que la policía detuvo a cuatro personas incriminadas como responsables de la segunda peor tragedia de su tipo en los últimos 50 años. Los habitantes de esta ciudad de 261 mil habitantes, situada en el centro del estado de Rio Grande do Sul, despidieron en un ambiente de conmoción e indignación a buena parte de sus jóvenes. La mayoría de los muertos eran estudiantes con una edad promedio de 20 años.
Las conmovedoras escenas de decenas de padres sepultando a sus hijos y de procesiones silenciosas de féretros se repitieron a lo largo del día en el Cementerio Ecuménico Municipal y en el Parque Jardín Santa Rita, así como en algunas ciudades vecinas. A las desgarradoras despedidas también acudieron miles de amigos y compañeros de los estudiantes, en una ciudad que se destaca por ser un polo universitario (ver aparte) y en la que muchos habitantes tenían a un familiar, amigo o conocido, para darle el adiós definitivo.
De las 231 víctimas fatales, 101 estudiaban en la Universidad Federal de Santa María, así como la mayoría de los 112 heridos, que habían acudido a la discoteca para participar en una "fiesta de integración de facultades". La situación más dramática fue la de las familias que tuvieron que sepultar hasta dos de sus miembros (ver aparte). Otra despedida conmovedora fue la del soldado Leonardo de Lima Machado, de 26 años, enterrado con honores militares. Tras salir ileso de la discoteca volvió a entrar en dos ocasiones para ayudar a otras personas, pero no volvió a aparecer en la segunda oportunidad.
La conmoción reina en Santa María desde la madrugada del domingo y la indignación también, pese a que la policía arrestó a cuatro de las personas a las que investiga como responsables de la tragedia. Se trata de los dos propietarios de la discoteca y de dos de los músicos de Gurizada Fandangueira, el grupo que se presentaba cuando comenzó el incendio. El comisario a cargo de la investigación había pedido la detención provisional de los cuatro para garantizar su trabajo, por temor a que ocultaran pruebas tras constatarse la desaparición de las computadoras que guardan las imágenes de las cámaras de seguridad del establecimiento.
Uno de los propietarios, Elissandro Spohr, fue arrestado en la vecina ciudad de Cruz Alta, adonde según su abogado había viajado para ser atendido en un hospital con síntomas de intoxicación respiratoria. El otro propietario, Mauro Hoffmann, se presentó espontáneamente en la comisaría de Santa María, después de que la policía fracasara en diferentes operaciones para localizarlo. También fueron arrestados dos integrantes de Gurizada Fandangueira. Ambos fueron detenidos en una ciudad vecina a la que viajaron para despedir al acordeonista de la banda, Danilo Jaques, que murió en el incendio. «
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