En la columna editorial de todos los lunes, La Arena Jorgista, dos temas centrales de la semana pasada: el siniestro vial de la avenida Circunvalación y Brasil donde murió una joven embarazada y la nueva rotura del Acueduto del Río Colorado que dejó sin agua la ciudad de Santa Rosa.
Una de cal
La decisión del juez Fernando Rivarola de dejar detenido al joven acusado de provocar la muerte de una embarazada en el siniestro vial ocurrido en la avenida Circunvalacion Sur y calle Brasil podría ser un cambio de jurisprudencia en el Poder Judicial de La Pampa. Es una de las pocas veces que el conductor de un vehículo que provocó una víctima fatal no recupera la libertad después de declarar ante el Ministerio Público Fiscal.
De confirmarse la línea de investigación que sostiene la Policía y la Fiscalía, el hecho deja en una situación judicial complicada al joven Franco Schaab. Según los primeros datos Schaab iba en un Peugeot 307 a alta velocidad (a unos 100 kilómetros por hora) por una avenida de la ciudad de Santa Rosa; además, habría pasado un semáforo en rojo y en el lugar no se adviertieron maniobras de frenado antes de impactar contra el Fiat Palio en el que se conducía la víctima: María de los Milagros Vicenz.
La resolución de Rivarola va en el mismo sentido que la adoptada por otros jueces del sistema judicial pampeano. El año pasado el Tribunal de Impugnación Penal sentó jurisprudencia en la materia al confirmar una condena a prisión para un homicida de un siniestro vial. Fue en agosto del 2014 los jueces Carlos Flores y Filinto Rebechi confirmaron el fallo de la jueza Florencia Maza que condenó a tres años de prisión efectiva a Joaquín Daniel Marquez por ser responsable del siniestro vial en el que murió Nadia Gisel Leone.
El cambio entre pagar con la cárcel o no el delito de homicidio culposo por la conducción imprudente y antirreglamentaria de un vehículo, es uno de los reiterados reclamos de la Fundación Estrellas Amarillas.
La fundación viene pidiendo que los legisladores nacionales aprueben un proyecto presentado en el año 2010 que da respuestas jurídico-penales a las conductas imprudentes y graves que ponen en riesgo la seguridad del tránsito en la vía pública.
La iniciativa de ley busca modificar el Código Penal para incorporar los delitos contra la seguridad vial. Además, impide aplicar la “probation” para este tipo de actos y crea la pena de prestación de servicios comunitarios.
Entre otros aspectos, el proyecto propone incluir como delitos, por ejemplo, conducir un automóvil a 80 o 60 kilómetros por hora más que la máxima permitida en zonas rurales o urbana; con nivel de alcohol en sangre que duplique el permitido; estando inhabilitado para conducir; corriendo picadas; o realizando tres infracciones de tránsito graves simultáneas.
De aprobarse esa iniciativa el Poder Judicial tendría la tipificación legal para sancionar esas conductas. Igual, con las herramientas actuales del Código Penal, tienen los fundamentos para que algunos hechos de tránsito dejen de ser accidentes, un suceso eventual del que involuntariamente resulta un daño.
... y una de arena.
Una vez más la historia se repitió y los santarroseños sufrieron las consecuencias por la falta de agua en la ciudad. El Acueducto del Río Colorado sufrió un nuevo desperfecto que dejó sin el vital líquido a miles de vecinos. Cuando ocurren estas crisis los vecinos de la ciudad son los únicos afectados mientras la Municipalidad de Santa Rosa y el Gobierno Provincial, que son del mismo signo político, se reparten las culpas.
Antes, cuando no estaba construido el Acueducto del Río Colorado, el abastecimiento se realizaba exclusivamente a través del acueducto Anguil-Santa Rosa, que capta el líquido desde el acuífero del mismo nombre a través del denominado ‘Plan Director de Aguas‘.
Durante la década de los ’90, los santarroseños vivieron durante los veranos reiteradas crisis por la falta de agua. En esa época, el Plan Director de Aguas casi que comenzó a ser deteriorado para buscar la excusa de que una ‘obra faraónica‘ aporte una solución definitiva a la escases del líquido vital. Se hizo visible la falta de inversión y sobretodo un claro desinterés en acompañar con más perforaciones el crecimiento de una población que demandaba más cantidad de agua. El acueducto Anguil-Santa Rosa llegó a tener un centenar de perforaciones. Con el tiempo y el avance de la construcción del que alguna vez fue denominado ‘el acueducto más largo del mundo‘ (la primera etapa abarca 520 kilómetros y si se completa hasta General Pico tendrá una longitud total de 1.400 kilómetros) no sólo no se hicieron nuevas perforaciones sino que varias dejaron de funcionar.
Cuando se finalizó la obra del Acueducto del Río Colorado, las administraciones comunales la mostraron como la panacea y decidieron abandonar aún más el ‘Plan Director de Aguas‘. Así, se completó el deterioro del sistema que en casos como los vividos esta semana aportaba una solución.
El problema que enfrenta y enfrentarán las futuras administraciones de la ciudad de Santa Rosa es que el Acueducto del Río Colorado se va a seguir rompiendo. Así lo muestran los antecedentes. Cuando aumenta la demanda en el verano por el consumo de agua los desperfectos se producen en un elemento que debió haber sido controlado con las pruebas hidráulicas: las juntas de los caños, es decir, la unión de cada caño con los otros. Esto ocurre la mayoría de las veces en los kilómetros de ducto que construyó Victorio Américo Gualtieri porque no se hicieron pruebas hidráulicas.
Para evitar los padecimientos como los de esta semana los distintos actores deberán poner en debate la posibilidad de retomar el “Plan Director de Aguas”, incluyendo también el abastecimiento que hace el Acueducto del Río Colorado.
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