Se cumplió una semana de la presencia de Raúl Castells en la Iglesia Catedral de Resistencia. Anoche el líder piquetero presenció la misa central del domingo tirado en el piso del templo, donde se lo pudo ver deteriorado por la huelga de hambre que realiza junto a otros dos miembros del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD).
Castells, que reclama yerba, harina, azúcar y leche para comedores en toda la provincia, debió ser ayudado para caminar y mostró dificultades para hablar. Dejó trascender que no está en sus planes abandonar la Catedral sino hasta que tengan en su poder la mercadería reclamada.
De hecho, el fin de semana el MIJD no depuso su protesta ni con la intervención de emisarios de la Jefatura de Gabinete, enviados por Jorge Capitanich. Según reconocieron a NORTE allegados a Castells, el miércoles llegaría la ayuda solicitada, según informó a los manifestantes Mariela Guerra, una de las ayudantes chaqueñas de Capitanich en la Casa Rosada.
“Se empiezan a notar la disfunción en el habla y deterioro físico”, dijo uno de los miembros del MIJD consultados ayer. Y esto se pudo comprobar ayer durante la misa central.
Castells era ayudado para caminar y hablaba con un tono de voz muy bajo. Durante la misa que ofició el párroco Roberto Silva, permaneció acostado boca abajo, al pie del altar.
Fue una imagen muy similar a la que se vio el miércoles pasado por la noche, en la misa central de la Fiesta Patronal de Resistencia por San Fernando Rey.


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