Abel Matías Rementería fue sorprendido el pasado viernes, alrededor de las 10:15 horas, luego que un vecino avisara a la policía sobre la presencia de un extraño en el patio de un inmueble ubicado en calle 24 Nº 1943 en General Pico.
Abel Matías Rementería fue sorprendido el pasado viernes, alrededor de las 10:15 horas, luego que un vecino avisara a la policía sobre la presencia de un extraño en el patio de un inmueble ubicado en calle 24 Nº 1943, propiedad de María Inés Moreno.
Cuando llegaron los uniformados, encontraron al hombre junto a una sábana donde había envuelto varios elementos sustraídos de un depósito ubicado al fondo del terreno. Para ingresar debió saltar tapiales de unos 2 metros de altura, acción que agrava el delito cometido.
La fiscal la fiscal Ivana Hernández aclaró que la calificación provisoria del hecho es “hurto calificado por escalamiento, en grado de tentativa”, aunque dejó abierta la posibilidad de transformar dicha carátula durante el juicio directo en “violación de domicilio”, por los dichos del imputado en la declaración que prestó previamente en Fiscalía.
“El señor Rementería ha expuesto en su declaración las razones por las cuales fue encontrado en el patio de la vivienda, manifestando que no tenía nada que ver con la intención de robar ningún elemento, sino por cuestiones fisiológicas”, indicó la titular del MPF.
Hernández solicitó que Rementería continúe con prisión preventiva hasta que se desarrolle el juicio directo, justificándolo con la posibilidad que el hombre pueda fugarse, porque la pena en expectativa sería de efectivo cumplimiento, ya que se trata de una persona que ya ha cumplido una pena de seis meses por “robo simple”.
Hernández también recordó que en condenas anteriores el acusado no cumplió con todos los requisitos impuestos por el juez actuante, mientras que en la jornada de hoy deberá responder también por otras causas abiertas en su contra.
El juez de Audiencia, Florentino Rubio, le dio la posibilidad de hablar al imputado y Rementería recordó que “yo ese día venía desde el frigorífico de cobrar una changa rumbo a la ruta, y venía con dolor de panza”.
El acusado aclaró que “en ese sitio no hay terrenos con malezas altas”, aunque el juez Rubio lo interrumpió para preguntarle por el predio del Club Hípico –ubicado frente a la casa-, donde sí hay malezas y árboles. Pero Rementería justificó que allí “hay cuidadores y gente que salta a caballo”, y aseguró que “no aguantaba más, no llegaba a la estación de servicio –distante a poco más de 100 metros-, entonces salté el tapial e hice lo que tenía que hacer”.
Argumentó que la sábana que envolvía varios elementos supuestamente robados, que sacó del depósito, en realidad fue la que utilizó para completar la “urgencia” que lo condujo al patio de la vivienda. Y reiteró que “yo no toqué otra cosa, no quise robarme nada”.
“Aunque sea loco de creer, por todos los antecedentes que tengo, fue realmente lo que pasó. Le puede pasar a cualquiera”, concluyó su descargo el imputado.
A su turno, el defensor oficial Walter Vaccaro aceptó la imputación y la tramitación de juicio directo, pero se negó a la prisión preventiva y consideró que su defendido debía quedar en libertad.
Finalmente el juez Florentino Rubio dio lugar al trámite de juicio directo y nombró al juez Carlos Pellegrino, para que lo presida en no más de diez días. Recordó y coincidió con la Fiscalía en que Rementería es reincidente, no cumplió con pautas fijadas en condenas anteriores y se puede fugar por la pena expectativa, para convalidar la prisión preventiva hasta la finalización del proceso.
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