Los equipos enviados a la planta indicaron que la radiación en su interior es tan elevada que hace imposible el ingreso de trabajadores para reparar los reactores dañados por el terremoto y el tsunami del 11 de marzo.
Dos pequeños robots enviados para explorar el interior de uno de los averiados reactores de la planta nuclear de Fuku-shima, en Japón, salieron ayer con la desalentadora noticia de que la radiación es tan elevada que impide el ingreso de trabajadores para repararlo. Pese a la comprobación, las autoridades mantienen la esperanza de cumplir el nuevo cronograma de saneamiento de la radiación filtrada y estabilizar la planta nuclear a finales del año, para así posibilitar el regreso a sus viviendas de las decenas de miles de personas desalojadas.
La crisis nuclear en el noreste del país se desencadenó por el terremoto y tsunami del 11 de marzo, que inutilizó los sistemas de refrigeración en la estación nucleoeléctrica y provocó un sobrecalentamiento en las barras de combustible. El gobierno japonés y la empresa Tepco, operadora de Fukushima, tendrán que redoblar las acciones para observar la promesa luego de anunciar que la radiación se agudizó en una pileta de la Unidad 2 y que se encontró agua contaminada en otros lugares de la planta.
Además de aquella comprobación, los robots hicieron por primera vez una descripción detallada del daño en las barras de combustible en tres reactores con problemas e indicaron que había barras fundidas. Ese daño había sido previsto, pero la confirmación, junto con una persistente fuga de radiación en otras áreas, permite avizorar lo difícil y prolongado que será el proceso de saneamiento. De hecho, las mismas autoridades reconocieron que las nuevas complicaciones podrían extender el plazo de estabilización de la planta.
La irritación por lo que es considerada una lenta respuesta ante la crisis nuclear y los desastres naturales que la causaron afloró ayer con virulencia en el Parlamento, donde varios legisladores cuestionaron al primer ministro Naoto Kan. “Usted debería inclinar la cabeza a manera de disculpa”, le espetó el legislador Masashi Waki, del opositor Partido Demócrata Liberal. “Me disculpo sinceramente por lo que ocurrió”, respondió Kan al insistir en que el gobierno hace cuanto puede para atender un desastre sin precedentes, como este. <
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