Destituyen al capitán del barco alemán investigado en Ushuaia

Destituyen al capitán del barco alemán investigado en Ushuaia
Retirarán el buque escuela de servicio hasta aclarar la muerte de una cadete

BERLIN.- "El comandante Norbert Schatz del Gorch Fock debe dejar su cargo." Con estas palabras, el Ministerio de Defensa alemán reaccionó al escándalo del motín en alta mar en el buque escuela de la marina federal a bordo del cual murió una cadete de 25 años.

El ministro Karl Theodor zu Guttenberg anunció anteayer una investigación a fondo y la suspensión de las actividades de la nave hasta que se hayan aclarado las circunstancias de lo ocurrido.

"Tras su regreso a su puerto de base, el Gorch Fock será retirado del servicio hasta que una comisión, que incluirá a diputados del Bundestag, haya decidido si el navío tiene futuro como buque-escuela y como embajador de Alemania en los mares del globo", anunció el ministro.

El barco, de tres mástiles, continuaba ayer atracado en Ushuaia, y volverá a su base en el puerto de Kiel, en el mar Báltico, en cuanto un nuevo capitán asuma el cargo.

El escándalo estalló después de que Helmut Konigshaus, encargado de las fuerzas armadas, informara del ocultamiento por parte de la marina alemana de un grave motín en alta mar en una carta a la comisión parlamentaria de defensa.

La recluta Sarah H., de 25 años, murió al ser obligada a subir al mástil más alto, cuando el barco hacía una escala en Salvador de Bahía. Después de este episodio, estalló una rebelión. Los hechos ocurrieron en noviembre de 2010, pero fueron silenciados hasta ahora.

Luego del accidente algunos cadetes habrían rehusado subir a los mástiles, pese a que el capitán los amenazó con que no obtendrían su título de oficiales, según informó Konigshaus. Cuatro cadetes habrían sido acusados de "incitación a la rebelión".

Tras el incidente, los 70 cadetes a bordo del barco fueron repatriados por avión a Alemania, después de que el Ministerio de Defensa decidiera que su entrenamiento en el Gorch Fock había terminado.

Varios diarios alemanes han publicado entrevistas a los cadetes en las que se denunciaban novatadas y prácticas humillantes a bordo del buque orgullo de la marina federal.

"Desde la primera mañana fui atacado e insultado por los suboficiales", relató a la Süddeutsche Zeitung un testigo anónimo: "Me llamaban puta u otros insultos". Después de tres años de trabajos a bordo y ataques por sus superiores, la salud física del testigo habría sido significativamente afectada.

La determinación de Guttenberg, el político más popular del país, que sin embargo está siendo afectado por el caso, es un intento desesperado de parar una avalancha de críticas.

La situación del ministro de la Defensa también es delicada por la investigación de la muerte por un disparo accidental de un compañero de un soldado en Afganistán y la violación del secreto postal sufrida por soldados destinados en ese país.

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