La destitución del intendente de Tartagal, Sergio Leavy, se parece cada vez más a una expresión de deseos del anterior Concejo Deliberante de esa ciudad. El actual Concejo -que asumió en diciembre- decidió el viernes no responder los términos de la apelación de Leavy, que le corrió vista la Corte de Justicia de Salta.
El "allanamiento" a la apelación de Leavy fue respaldada por el denominado "grupo de los ocho", compuesto mayoritariamente por ediles que fueron funcionarios del intendente hasta el año pasado, y que ahora le brindan cobertura política desde el cuerpo.
El 21 de octubre pasado, con otra composición, el Concejo Deliberante destituyó a Leavy encontrándolo responsable de malversación, mal desempeño y enriquecimiento ilícito, en una causa iniciada por irregularidades en el manejo de fondos que llegaron a Tartagal tras el alud que asoló a esa ciudad hace casi un año.
Leavy, sin embargo, nunca dejó de ejercer como intendente. Una apelación que le admitió la Corte tuvo efectos suspensivos de la destitución. Y con el nuevo Concejo Deliberante que asumió en diciembre, logró un notable respaldo político. En su primera sesión, el cuerpo le aprobó las ejecuciones presupuestarias de dos años y prácticamente blanqueó su situación.
El viernes, el Concejo dio un nuevo paso. Al no contestar la apelación de Leavy que la Corte le trasladó, dejó a los jueces con el camino allanado para anular el fallo de destitución.
La medida -con sólo la oposición de tres ediles renovadores- se tomó en una rápida sesión, en la que no se leyó el expediente enviado por la Corte. Tampoco había sido dado a conocer a los medios locales.
La "victoria" política de Leavy se contrapone con las licencias que debió tomar en las últimas semanas por enfermedad.

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