DESTACAN LA LEY DE TRABAJO INFANTIL

El subsecretario de Trabajo porteño, Ezequiel Sabor, celebró la iniciativa del Senado de aprobar por unanimidad la ley que pena el trabajo infantil. Esta norma establece penas de hasta cuatro años para aquellos que exploten a menores de edad. Igualmente, reconoció que hubiera sido bueno castigar a los padres que explotan a sus hijos.
A raíz que el Senado de la Nación aprobó por unanimidad la ley que pena el trabajo infantil -que ya contaba con media sanción de Diputados y establece penas de hasta cuatro años para aquellos que exploten a menores de edad- el subsecretario de Trabajo, Ezequiel Sabor, manifestó que "es una herramienta más para combatir el trabajo infantil, hubiera sido importante que pasara también por la comisión de Trabajo del Senado".

Asimismo informó: "Desde la Subsecretaría se viene realizando un arduo trabajo para combatir este problema, porque estamos convencidos de que la infancia es una etapa para jugar, aprender, crecer, una etapa en la que todos los niños y niñas merecen la oportunidad de desarrollar sus potenciales, y el trabajo infantil pone en peligro la salud, la seguridad y la educación de los más chicos".

Por otra parte, Sabor señaló: “En la Subsecretaría contamos con la Dirección General de Protección del Trabajo que, entre otras funciones, se encarga de prevenir y erradicar el trabajo infantil mediante la fiscalización preventiva, contando con un teléfono que es el 0800-222-2224 o el 102 si se está en la calle, para la realización de denuncias por parte de las personas que observen a menores afectados por este flagelo".

Por último, expresó: "Aún hay mucho por hacer para solucionar este problema en nuestra sociedad, pero continuamos sumando esfuerzos para erradicar el trabajo infantil. También hay que mejorar aspectos incorporados en la ley sancionada, como por ejemplo el hecho de que los padres de los menores no son punibles por este delito. Considero un error haberlos dejado afuera. Creo que hay que revisar este tema, porque lamentablemente muchas veces son los propios padres los que explotan a sus hijos".

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