En la mayoría de los casos, las mujeres presentan trastornos que se superan en pocos meses. Pero existen situaciones en las que la se vuelve una enfermedad.
Los cambios que genera un embarazo, como así también el nacimiento del bebé, provocan angustia y ansiedad en la madre. Por esta razón, los especialistas consideran que el acompañamiento profesional puede llegar a evitar el desarrollo de trastornos que, en ciertos casos, pueden convertirse en depresión postparto (DPP).
Así, desde que se confirma el embarazo "la mujer se debe sentir protegida" tanto por la familia "como por el médico elegido", para que la acompañen en ese proceso, señaló Héctor Andrewartha, jefe de Gineco-Obstetricia del Hospital Español.
Inclusive, el especialista destacó la importancia de la seguridad que debe sentir la madre "en relación con la institución donde será atendida", para llegar relajada al momento del nacimiento de su hijo.
En concordancia con este concepto, Alejandro López, jefe de la guardia de Maternidad el hospital Diego Paroissien, aseguró que la aparición de la DPP "se puede anticipar durante los controles prenatales".
Según manifestó López, en los mismos no sólo se debe observar "como crece el bebé", sino también deben tenerse en cuenta otros aspectos, "como el social y los vínculos familiares" de la mujer y el bebé por nacer.
Asimismo, tiene gran importancia la atención que recibe la paciente durante el parto, por parte de cada uno de los profesionales que están en la sala para asistirla en el momento en que dará a luz.
En consecuencia, si la ella percibe que no es atendida correctamente, "bajará su autoestima", precisó el especialista del Hospital Español, lo que puede contribuir a la aprición de los síntomas depresivos.
Qué es la DPP
La depresión posparto es un trastorno bastante común, que atraviesan las mujeres los días posteriores al nacimiento de sus hijos.
Si bien popularmente se habla de DPP, López aseveró que "conviene diferenciar la angustia y ansiedad" que aparecen luego del nacimiento del bebé, "de la depresión propiamente dicha".
El trastorno se da a partir de dos aspectos: el primero está dado por un aspecto endógeno, o sea "por los cambios hormonales que sufre el organismo de la mujer", explicó Nancy Caballero, vicepresidente de la delegación mendocina de la Asociación Argentina de Salud Mental.
El otro punto se basa en el "brusco movimiento que se da en torno al nacimiento", que genera "un sentimiento de pérdida y vacío", cuando la madre debe empezar a compartir el bebé con otras personas.
No obstante, Caballero fue clara al decir que también influye la incertidumbre de la mujer, "que no sabe si va a poder atender todas las necesidades del bebé", o sea, si va tener la capacidad de cumplir con el rol materno.
Por su parte, Andrewartha consideró que la mamá puede verse muy afectada "por las indicaciones y consejos que le dan las personas de su entorno", en cuanto a qué hacer o no con el bebé.
Síntomas y diagnóstico
Además de la angustia y la ansiedad, es común que la paciente presente mucho cansancio porque la llegada del recién nacido no le permite dormir lo suficiente.
Sin embargo, "si la mujer empieza a notar que se hace crónico", dicho en otras palabras, que en ningún momento deja de sentirse cansada, "debe hablar con el obstetra que la ha atendido", recomendó Caballero.
Si bien 65 por ciento de las pacientes se da cuenta de lo que le está ocurriendo, Andrewarta aseveró que en la mayoría de los casos "son los familiares los que le avisan al médico sobre los cambios o la falta de atención de la mamá hacia el bebé".
Esa desatención queda evidenciada cuando la madre no muestra interés en tenerlo en brazos, o no le cambia los pañales o evita darle de mamar.
"Entre 5 y 10 por ciento de los casos evidencia estos síntomas", explicó López, al tiempo que reiteró que no significa que todos estos sean cuadros de depresión.
Así, Andrewartha detalló que la DPP sólo se presenta en "una o dos de cada mil mujeres", después del parto.
Es importante tener en cuenta que este trastorno se encuentra muchas veces subdiagnosticado, entre otras razones porque en la familia la atención está puesta sobre el bebé, y la madre pasa a un segundo plano.
Tratamiento
Según las observaciones que realice el obstetra, decidirá si deriva el caso a un psicólogo o a un psiquiatra.
No obstante, Caballero señaló que, ante la presencia de los síntomas "no hay que asustarse". La importancia radica "en mantenerlos controlados".
"Si la mujer es consciente de lo que pasa, sale más rápido de ese estado", indicó Andrewartha. Esto se debe a que, una vez que se la deriva al especialista, ella va inmediatamente.
Los cuadros más complejos, los de depresión propiamente dicha, deben ser derivados a un psiquiatra, ya que es muy probable que necesite de una medicación para superar lo que le ocurre.
Respecto de la duración de los síntomas, el especialista del hospital Pariossien aclaró que en los casos menos complejos "pueden durar entre un mes y medio o dos", que es lo que dura el puerperio (cuarentena).
Pero, cuando la paciente desarrolla DPP, la misma "puede durar años". Inclusive, si el especialista lo considera oportuno, puede prescribir una licencia laboral especial.
Para evitar que el cuadro avance, Andrewartha aseguró que "se le debe prestar atención a la ansiedad" que manifiesta la mujer, y que los familiares "tienen que entender que no es un chiste".
En los casos más complejos, cuando la paciente no recibe el tratamiento adecuado y la depresión avanza, "algunas mujeres llegan a intentar quitarle la vida al bebé, con la convicción de que lo hacen para salvarlo de un mal pero", finalizó Caballero.
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