Continúa la búsqueda de personas desaparecidas y los trabajos para recuperar el lugar.
Los servicios de a poco fueron restituyéndose. En esa línea, prácticamente toda la villa cuenta con luz y agua.
Los vecinos, los que no se vieron afectados con daños en sus viviendas, en su mayoría se suman a los trabajos de beneficencia para repartir alimentos, agua mineral, productos de limpieza a los damnificados. Los que sufrieron pérdidas se enfocan en intentar recuperar lo que les quedó.
En diálogo con El Ancasti, todos ratificaron que los acontecimientos de las primeras horas del viernes fueron "una catástrofe". Recordaron que esa noche, sólo se escuchaba el ruido del agua junto a los gritos de las personas que pedían ayuda. Destacaron que la situación fue "desesperante".
Afirmaron además que la localidad "no volverá a ser como antes" y que el turismo se verá afectado fuertemente. Algunos de los que vivenciaron la catástrofe de la semana pasada analizan vender sus propiedades y radicarse en otros lugares. Temen que un hecho de similar características vuelva a concretarse.
A pesar de las recomendaciones de las autoridades provinciales de abandonar el lugar, algunos turistas siguen deambulando la villa. Algunos intentan seguir con sus vacaciones, mientras que la mayoría sigue conmocionada por lo sucedido.
En el recorrido que realizó este diario, se observa que la mayoría de las calles del lugar ya están habilitadas para el tránsito, a excepción de las zonas cercanas al camping municipal y de la hostería Villafáñez. En esos lugares es donde se desarrolla el trabajo fuerte de los empleados de Obras Públicas, Vialidad, Servicios Públicos y demás.
La labor de las grandes máquinas obliga a los trabajadores a usar barbijos, teniendo en cuenta el polvillo que se levanta que hace dificultoso el respirar normal.
En diálogo con El Ancasti, destacaron que los trabajos siguen en forma intensa aunque resaltaron que los momentos más críticos ya pasaron.
El comercio preocupado
Los titulares de locales comerciales hicieron notar su preocupación respecto al futuro de sus emprendimientos. Todos coinciden en que las ventas se verán comprometidas y que las próximas temporadas serán "malas" para la localidad porque el temor en la gente "ya está instalado".
Afirmaron que hasta el jueves, la temporada de El Rodeo "era muy buena" y que el turismo respondía favorablemente, pero que luego de la tragedia las ventas "se vinieron a pique".
Por otra parte, cuestionaron el mensaje de las autoridades provinciales hacia los turistas de "abandonar el lugar". Señalaron que ese planteo afecta seriamente a los habitantes de El Rodeo que viven del turismo.
Trabajos con barbijos
Teniendo en cuenta el polvillo que se encuentra en el ambiente, vecinos, turistas y trabajadores se vieron obligados a utilizar barbijos.
El movimiento que realizan las maquinarias encargadas de liberar el paso, como los vehículos que circulan por las zonas más afectadas, hizo que la tierra en suspensión haga dificultoso respirar con normalidad. En ese sentido, los equipos médicos apostados en el lugar recomendaron la utilización de este elemento para evitar posibles enfermedades respiratorias.
Además del polvillo, los trabajadores deben lidiar en algunos lugares con el olor del agua estancada.
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