“El enfrentamiento entre Moyano y el gobierno nacional no hace sino desnudar el doble discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en este tema, ya que mientras se pretende hacer creer que los trabajadores han mejorado durante la gestión actual, los ‘hechos’, inflación y caída del salario real mediante, marchan en dirección contraria al "relato" oficial”, ...
A propósito de la medida de fuerza que llevan adelante el gremio de Camioneros, marcó que ese enfrentamiento “es cada vez más visible” y que el “otrora aliado sindical (Moyano) ha ganado el centro de todas las miradas en la actual coyuntura política”.
Martínez destacó que “lejos parecen haber quedado los tiempos en que el kirchnerismo y el dirigente camionero se prodigaban mutuos elogios, en los cuales el actual titular de la CGT fungía de exégeta gremial de los logros oficiales y entusiasta partidario de la reelección de CFK, mientras la presidenta ratificaba, flanqueada por el mismo Moyano sentado al lado de Pedraza, la continuidad del modelo del unicato sindical, postergando eternamente la decisión de conceder la personería gremial a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA)”.
Sin embargo, afirmó que “justo es reconocer que en el actual enfrentamiento, el gobierno nacional ataca a Moyano no por que este represente cierto modelo de sindicalismo ‘empresarial’ o despliegue prácticas sindicales burocráticas, amañadas y hasta fraudulentas, sino por las demandas legítimas que este pone en debate”.
En ese sentido mencionó que son casos que “contactan con los intereses y las necesidades de los trabajadores, como por ejemplo, el aumento urgente de salarios; el cobro de las asignaciones familiares sin limitaciones, la eliminación del impuesto a las ganancias sobre los ingresos de los trabajadores y la denuncia de la creciente inflación que corroe y desmejora la calidad de vida del pueblo argentino”.
“Es una verdadera vergüenza que el gobierno nacional le cobre ganancias al que vive de su sueldo y no encare de una vez por todas medidas que obliguen a tributar a la renta financiera”, aseveró.
A la vez consideró que “es una tremenda provocación que el oficialismo le niegue a un trabajador con cuatro hijos la percepción de asignaciones familiares por el hecho de ganar cinco mil trescientos pesos mientras la propia presidenta reconoce tener un plazo fijo de 3 millones de dólares”.
A ello sumó que “es ética y políticamente condenable que el vicepresidente Boudou cercene con amenazas el debate sobre un necesario aumento del 30 por ciento en los salarios mientras él y el resto de los senadores no tuvieron empacho en elevarse un 100 por ciento de sus dietas”.



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