Con la confirmación de que el 20 y 21 de diciembre se pagará el salario correspondiente al mes de diciembre conjuntamente con la segunda cuota de Sueldo Anual Complementario.
La decisión de Insfrán de adelantar el pago tuvo un doble objetivo: primero, el de “tranquilizar” a quienes reclamaban la necesidad de tener dinero en mano antes de las Fiestas; y segundo el de ganar tiempo para analizar si será conveniente dar “un regalito” (tal las expresiones de deseos de un gremialista muy afín al gobierno) entre las fechas oficiales.
Los números positivos que arrojaron los arqueos de caja en Economía por el creciente incremento de la Coparticipación Federal y la gran masa de dinero que ingresa por el Fondo Federal Solidario (que queda en Casa de gobierno durante mucho tiempo antes de llegar a los municipios), le permitió al lagunense jugarse esta parada que para su satisfacción provocó el impacto deseado y al mismo tiempo mostrar iniciativa política.
¿Qué hace pensar que haya una posibilidad de que los empleados públicos cobren un plus? Conociendo las motivaciones de las decisiones de Insfrán, no son pocos los allegados al gobernador que coinciden en que el “plus ya estaba definido para antes de las Fiestas”, pero como desde la oposición salieron a pedirlo si se otorgaba iba a quedar una sensación de flaqueza y que se estaba cediendo a la presión social, un punto en el que el jefe del Quinto Piso trata de enviar mensajes claros sobre quién toma las decisiones en la provincia.
Sobre ese análisis, los mismos gremialistas que tienen la posibilidad de hablar con el barbado lagunense son optimistas en que los Reyes puedan traer un regalo especial para las flacas economías de los empleados que dependen de la administración pública.
Otros gremialistas, en cambio, son más apocalípticos. “Con esto cierran todo. Cuando los empleados se den cuenta que no tienen plata va a ser 10 de enero y a quién le reclamamos si los funcionarios van a estar tranquilos disfrutando en sus casas de verano vaya a saber dónde”, aseguró un sindicalista que conoce el paño porque supo disfrutar en su momento de las mieles del oficialismo y hoy se paró “en la vereda del frente”.
También es cierto que el receso para los funcionarios termina a mediado de enero, porque hay una fecha que convoca más que concurrir a los actos de “por nuestra gente todo”.
Pero entre las tantas lecturas posibles de una decisión como la tomada, hay otra que no puede pasar desapercibida: la inyección de varios millones de pesos al circuito económico posibilitará que los comerciantes puedan aspirar a obtener buenas ventas y salvar así un año que desearán olvidar. Al generar un movimiento económico importante en los días de consumo masivo, el gobierno le dio una devolución al sector que con su silencio avaló una modificación del Código Tributario provincial que aplicará nuevos valores desde enero, algo que traerá grandes dolores de cabeza a los empresarios y emprendedores registrados.
Energía
Las altas temperaturas de la semana también elevaron por las nubes el malhumor de miles de formoseños que ya se imaginan un verano similar al del 2010 si se confirman los malos augurios por parte de los funcionarios de las cuatro provincias del NEA sobre lo que será el servicio de energía.
El corte general que afectó a toda la capital y varias localidades del interior tiene orígenes que se remontan a aquel fatídico enero cuando la interrupción del servicio energético eran la regla y no la excepción, al punto de llegar a establecerse un cronograma de cortes rotativos, un punto al que los entendidos locales aseguran que no se llegará pero que “hay malos indicios por los niveles de consumo que no paran de crecer”.
El gobierno sabe que volver a transitar los caminos de aquel verano tiene un alto costo en el humor social, por lo que deberá prever las respuestas si la demanda no detiene su crecimiento.
¿A esta altura puede hacer algo el gobierno? En aquel verano del 2010, la explicación de los cortes prolongados dividía culpas entre la distribuidora mayorista y “la herencia” del paso de Sergio Taselli al mando de Edefor.
El particular empresario fue el chivo expiatorio desde el punto de vista político en ese año, sin que éstos hicieran una autocrítica por haber permitido el carnaval de desinversión durante largos años y hacer la vista gorda ante la prestación de un servicio que cada vez demostraba mayor ineficiencia.
Con tres años de administración, el gobierno deberá admitir lo que todos saben y pocos se animan a decir. “El problema está bien direccionado. No hay voluntad política de combatir a los “enganchados” que roban energía. Todos sabemos que en barrios como Laguna Sian, Fachini, Villa del Carmen, San Antonio, Sagrado Corazón, NamQom y todos los que componen el arco periférico de la ciudad la ilegalidad es moneda corriente, pero si ordenamos que se corte el servicio vamos a tener que enfrentarnos con los punteros políticos de esos barrios que protegen estos actos vandálicos”, asegura con bronca un alto funcionario del ministerio de Planificación, Inversión, Obras y Servicios Públicos.
Una situación ubica el cuadro con el que deberán lidiar los formoseños este verano: el propio titular de la cartera encargada de la infraestructura en la provincia admitió que está paralizada la entrega de 350 viviendas por temor a que colapse el servicio de energía por la demanda que puede generarse desde el Bº Nueva Formosa.
Que un barrio pueda provocar un colapso en el sistema energético deja al desnudo el discurso que presenta a una provincia preparada para recibir a inversores que apuesten a la provincia. ¿Quién se animará a venir con este cuadro de situación?
Si bien el contexto indica que la deficiencia del servicio es patrimonio de la región, motivo por el cual las provincias del NEA pidieron a Ministro de Planificación Federal Julio De Vido hacerse cargo de administrar las líneas de 132 Kv, hay problemas estructurales locales que podrían contribuir a mejorar la situación.
Solo basta una decisión y asumir las responsabilidades.

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