Algo curioso está pasando en la sociedad. No se trata ya de un estado de abulia frente al poder político, se trata de abulia frente a los hechos mismos de la vida cotidiana.
Al cierre de Blockbuster se le opone el florecimiento de la venta de películas en video en los más diversos puntos del país, que pone de manifiesto un patrón cultural ajurídico de notable factura. El adquirir dvds “truchos” no reconoce clases sociales: si hiciéramos un corte social transversal, todos adquieren el material fílmico sin empacho ni pudores de ninguna clase. Quizá los sectores económicamente más elevados son quienes, con más profusión, actúan de esta manera. La actividad, que inició clandestina, hoy es esencialmente ilegal. Los locales de venta exhiben habilitación municipal, entregan factura conforme regulaciones fiscales y gozan del favor del público.
Pero no es la única actividad ilegal que se realiza con semejante desparpajo: la pesca ilegal se extiende por todo el litoral argentino, y no en la milla 210, sino en nuestras costas. Aquí, en Mar del Plata, unos cientos de gamones parten a diario a la pesca de distintas especies que luego comercializan en la ciudad.
Los cálculos son que unos ochocientos gomones hacen pesca sin controles de ninguna clase. ¿Prefectura? Ausente. ¿Bromatología municipal? Ausente. ¿La justicia? Ausente. ¿La AFIP? Ausente. En tanto quienes poseen un barco de cualquier porte requieren de permisos, son controlados por todos los entes estatales mencionados, la actividad florece de manera brutal. No es para menos, ya que una buena jornada puede dejar hasta $10.000 de ganancia en cada salida. Ya se dan casos de pescadores ilegales que pasaron a la etapa empresaria, manejan una mini flota de gomones, y hasta han armado en el Partido de Mar chiquita un esquema de trabajo que incluye cámaras frigoríficas.
No es distinto de lo que ocurre con el servicio de remises –sin servicio de VTV o seguro-, o con la manufacturación de pan –con alto grado bromato de potasio-, que en esta comuna llegaría a absorber el 40% del mercado.
Sin embargo, el último “hit” en la materia “hagamos por izquierda, que no pasa nada”, es el tema construcción. Obvio: desde el municipio alegan falta de personal, recorte de horas extras, pero, por ejemplo, cualquiera sabe que la mejor manera de quitar un árbol de raíz es hacerlo en fin de semana. ¿Por qué?, porque no hay inspectores. Pobre del ciudadano que quiera hacer el trámite como corresponde, puede quedar al borde del infarto.
Así las cosas, se hizo una algarada tremenda para colocar GPS en los colectivos, botón de pánico y línea 0800 para denuncias por cuestiones de servicio. No hay personal municipal que atienda estos asuntos, por eso, si las unidades no cumplen el horario, no pasa nada; si hay un atraco a un colectivo, ¿para qué apretar el botón de pánico, si nadie está del otro lado del sistema? El 0800, con suerte, se atiende en horario municipal, de 7 a 15 horas, de lunes a viernes.
Si esto no es desidia, no sé qué lo sea.
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