La mujer recordó a “Chavo” Longo como una persona agresiva, a la que todos tenían miedo.
El conmovedor testimonio de la madre de la pequeña Mercedes de los Ángeles Figueroa acaparó buena parte de la mañana en el marco de una nueva jornada del juicio contra los dos imputados por el crimen de la niña de seis años, ocurrido en 2012.
Por el hecho están imputados Marcos Rubén "Chavo" Longo, de 49 años y "Tarantini", de 19. El hijo de Longo, que al momento del hecho tenía 13 años, fue sobreseído.
Rosa del Valle Figueroa, de 31 años, habló de un viejo enfrentamiento entre su padrastro y "Chavo" Longo, quienes son hermanos.
Según Figueroa, a pesar de ser de condición muy humilde, su padrastro, apodado "Juanita", había pasado de recoger residuos en un carro de tracción a sangre a integrar una cooperativa de trabajo e incluso adquirir una camioneta usada.
"Longo me vivía amenazando porque no quería a su hermano y yo lo defendía. Él tenía un campo sucio y no trabajaba y mi padrastro había progresado", explicó. Además, lo describió como una persona agresiva, a la que le tenían miedo.
"Azotaba en la calle a sus caballos hasta dejarlos medio muertos", recordó.
Sobre el otro acusado, "Tara", dijo: "Mi mamá le daba de comer porque le tenía lástima, pero cuando se empezó a juntar con Longo cambió. Vivían tomando vino".
De acuerdo a la instrucción realizada por el fiscal Arnoldo Suasnábar, el 1 de Mayo de 2012, Mercedes fue interceptada por estas personas en el camino entre su casa y un kiosco ubicado a media cuadra de la casa en la que residía con su familia, en avenida Francisco de Aguirre y Viamonte.
Luego, intentaron someterla sexualmente y la mataron a golpes con algún objeto contundente. Después, arrojaron el cuerpo en el baldío en el que fue encontrada.
Antes del horror
Rosa recuerda en detalles los últimos momentos con Mercedes. "Estaba con mis hijas Gladys, de 15 años, Mercedes, de 6 y Camila, de 5, en el kiosco de mi mamá. Entonces las mandé a las mayores a que se bañaran y me quedé con la más chica"
Aquella tarde, Mercedes tenía un pantalón violeta a cuadros y una camisa blanca. Eran cerca de las 16.30, cuando después de merendar fue a casa junto a su hermana mayor.
Ya en la casa, Gladys le dio unas monedas para que fuera a comprar caramelos a un quiosco ubicado en la misma manzana en la que residen.
Fue la última vez que vería a su hermanita. Media hora después, alrededor de las 17.00, alarmada porque la pequeña no regresaba, corrió hasta el quiosco de su abuela y avisó.
"Yo pensaba que la habían robado. La buscamos por todo el barrio. A eso de las seis y media de la tarde fuimos a la comisaría 14 para hacer la denuncia", contó.
La familia, los vecinos y la Policía buscaron a la niña durante toda la noche. En la mañana siguiente, Rosa repartía fotos de su hija en la escuela cuando le avisaron que habían encontrado el cuerpo sin vida de la pequeña.
La abuela
La segunda testigo en declarar fue Olga Villagra, abuela de Mercedes. La mujer confirmó el odio de Longo hacia su marido. Además, contó que Herrera (hijo de su hermana) acudía a su casa para comer, pero cambió tras acercarse a Longo.
"Nosotros lo ayudamos y así nos pagó", reflexionó la mujer, quien protagonizó un contrapunto con el fiscal de Cámara Carlos Sale, quien advirtió que parte de los dichos de la testigo no coincidían con su declaración posterior al crimen de su nieta.
Para el fiscal Sale, la mujer estaría protegiendo a su sobrino, quien días atrás se desvinculó del hecho, afirmando que a Mercedes la mataron los Longo, aunque aceptó que ayudó a trasladar el cuerpo de la niña hasta el lugar donde lo arrojaron. Tanto la madre como la abuela de Mercedes coincidieron en que en la noche de la búsqueda ingresaron al sitio baldío y el cuerpo no estaba en el lugar donde fue encontrado al otro día.
El tribunal integrado por los jueces Pedro Roldán Vázquez, Alfonso Zóttoli y Eduardo Romero Lezcano dispuso que el debate continúe en la mañana de hoy, a partir de a las 9.30.
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