Tras fallar el plan por vía aérea, las autoridades volvieron a enviar operarios a la planta nuclear; alarmante aumento de la radiactividad; la UE tildó la situación de "apocalíptica"; pánico mundial por una posible catástrofe atómica
TOKIO.- El fantasma de una catástrofe nuclear a gran escala continúa sobrevolando el mundo, mientras las autoridades realizan desesperados intentos para evitar que la central japonesa Fukushima I quede fuera de control, después de que nuevas explosiones sacudieran la planta, expandiendo la fuga radiactiva que provocó una nube contaminante que ya llegó a Tokio y amenaza con sobrepasar las fronteras niponas.
Mientras tanto, las autoridades elevaron la cifra de víctimas por el terremoto y el posterior tsunami y el emperador Akihito se mostró "profundamente preocupado" por la situación y pidió solidaridad a los japoneses, en el primer mensaje televisado a la nación en sus 22 años de reinado.
Sólo 50 técnicos y bomberos equipados con trajes especiales son los encargados de combatir el fuego en la central de Fukushima I, donde los niveles de radiación alcanzan los 400 milisieverts, un valor 20 veces superior a lo que una persona puede tolerar en un año. En la capital japonesa, situada a 240 kilómetros de la central, la radiación es 10 veces superior a lo normal, pero especialistas negaron que eso signifique una amenaza para la salud humana.
El jefe de gabinete, Yukio Edano, aseguró a la prensa que el nivel de radiactividad registrado, hasta ahora, en un radio de entre 20 y 30 kilómetros de la central, donde se ha pedido a los residentes que permanezcan en sus casas con las ventanas cerradas, no supone "un riesgo inmediato para la salud".
Tras fallar el plan por vía aérea, las autoridades volvieron a enviar operarios a la planta nuclear; alarmante aumento de la radiactividad; la UE tildó la situación de "apocalíptica"; pánico mundial por una posible catástrofe atómicaLos daños registrados en las unidades 3 y 4 de Fukushima aumentan la alarma nuclear en JapónFoto: AP
Ante las dificultades para inyectar agua marina en el reactor 3 desde la propia central por el alto nivel de radiación, un helicóptero del ejército partió desde la vecina ciudad de Sendai para esparcir ácido bórico desde el aire, en otro desesperado intento de evitar una reacción en cadena. Sin embargo, los elevados niveles de radiactividad detectados en esa zona llevaron en el último momento a abortar el intento.
Según la agencia local Kyodo, se teme que el reactor haya liberado vapor radiactivo debido a daños en su sistema de contención. De este reactor salieron esta mañana columnas de humo blanco, que, según Edano, es vapor procedente de la piscina donde se almacenan barras de combustible atómico ya utilizadas.
El edificio que alberga ese reactor quedó dañado anteayer a causa de una explosión de hidrógeno y ayer se detectaron altos niveles de radiación en sus inmediaciones. La elevada radiación llevó a evacuar a la mayoría de los 800 trabajadores de la central, donde quedaron solo medio centenar, que hoy tuvieron que abandonarla temporalmente a causa de un nuevo aumento de la radiactividad.
Por otra parte, el reactor número 4 registró hoy un incendio y la empresa operadora, Tokyo Electric Power (Tepco), publicó una fotografía del edificio en la que se ve que una gran porción de la pared exterior se derrumbó. En el cuarto piso hay un agujero de ocho metros de diámetro y se puede ver el interior a través del boquete, causado ayer por otro incendio.
En los reactores 1 y 2 las barras de combustible atómico también han quedado total o parcialmente dañadas. En el reactor 5, apagado al igual que el 6 pero en el que también hay problemas, el nivel del agua continúa bajando. Dicho nivel había descendido 40 centímetros ayer, quedando a apenas dos metros por encima del carburante, comunicaron las autoridades.
Video: La segunda explosión en la central nuclear
La Unión Europea (UE), que aún mantiene fresca en la memoria la tragedia de Chernobyl, ocurrida hace 24 años, advirtió que la crisis está "fuera de control" y llegó a calificar la situación de "apocalipsis nuclear". En este contexto, que según advirtió el gobierno japonés podría empeorar, diferentes países comenzaron a evacuar a sus ciudadanos del archipiélago, mientras que los habitantes de Tokio y otras ciudades hacían largas filas para comprar productos básicos y pastillas de yodo, que podrían actuar sobre los efectos de la radiación.
Las autoridades niponas elevaron hoy a 3771 la cifra de muertos y a 8181 la de desaparecidos, si bien el balance final de víctimas puede aumentar todavía en algunos municipios de las provincias más afectadas, como Iwate, Miyagi y Fukushima, donde miles de personas continúan sin ser localizadas.
En tanto, unos 100.000 militares japoneses, ayudados por voluntarios extranjeros especialistas en rescates, continúan rastrillando contrarreloj la zona devastada donde ya han sido rescatados unos 26.000 sobrevivientes. Casi 80.000 edificios y viviendas fueron destruidos y más de medio millón de evacuados vive en unos 2500 refugios temporales, muchos de los cuales no tienen agua potable ni electricidad.
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