El joven Fernando Santolaria, que vive hace 4 años a 600 kilómetros de El Cairo, indicó que "empieza a escasear la comida y el combustible"; "No veo la hora de volver", señaló a lanacion.com; si estás en ese país, enviá tu reporte o foto
Al joven rionegrino Fernando Santolaria su vida le giró 180 grados en pocos días. Hace 4 años se fue a Egipto con su mujer en búsqueda de un futuro próspero en sus profesiones: ella hace fotos y él video submarinos. Aquellas playas a 600 kilómetros de El Cairo eran el paraíso que no conseguían en la Argentina. Y lograron desarrollarse profesionalmente. Pero llegó la mayor crisis que les tocó en su vida. "Vivo la angustia de no poder salir de acá. No veo la hora de volver a la Argentina", dice, y aclara que sus planes eran quedarse allí, en aquel mar lejano por varios años más.
En diálogo por Skype con lanacion.com cuenta que teme que todo se agrave. "Ya el trabajo se redujo, se viene cayendo porque cierran los centros de buceo", cuenta. Y sigue: "La ciudad se está apagando, empieza a escasear la comida y el combustible".
Trata de no perder la calma. Lo dice varias veces en voz alta, como para recordárselo. "Trato de mantenerme tranquilo para poder resolver qué hacer, pero esto nos tomó muy por sorpresa, jamás me lo podía imaginar", expresa Santolaria.
Tiene mucha cara de cansado y cuando se le pregunta cuenta que duerme poco, que está conectado muchas horas a Internet (ahora que volvió la conexión), su forma de estar más cerca de su país. Enseguida se pone a disposición, se ofrece para contar las novedades desde allá cada vez que necesitemos. A cambio, dice, recibe una voz argentina. Para él, el mejor consuelo.
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