Desde la UIA Tandil confirmaron que este año va a ser “catastrófica la desocupación de las pymes”

Desde la UIA Tandil confirmaron que este año va a ser “catastrófica la desocupación de las pymes”
Como ya lo venían anunciando desde antes de fin de año, el panorama sigue empeorando y las expectativas de que mejore no son muy buenas. La declaración fue expresada por el presidente de la filial Tandil de la Unión Industrial Argentina, Jorge Porro, en diálogo con “Vení Mañana” en relación a la situación actual de la industria en la ciudad.
Porro recalcó que hay muchos colegas que están muy complicados por falta de rentabilidad ya que suben los insumos, pero que eso no se puede ajustar al producto.

Además detalló que no son tomadores de precios ya que eso lo hacen solamente las terminales, por lo que ellos deben adaptarse y ajustarse todo lo más posible para poder subsistir. A esto hay que sumarle el tema de la existencia de la competencia desleal así como también la competencia que genera Brasil.

“Vemos que este año va a ser muy complicado fundamentalmente para las pymes. En realidad va a ser catastrófica la desocupación de las pymes que se verá principalmente tanto en Tandil como en el centro de la provincia de Buenos Aires”, aventuró.

En relación al congelamiento de precios, Porro dijo que no se efectúa sobre la materia prima sino que es solamente para los productos por lo que “creo que es un engaña pichanga”. Advirtió que lo que hay que enfriar es la economía ya que hay una inflación galopante, situación que hace que se deteriore cada vez más el dólar y que en algún momento “el ajuste va a ser tremendo”.

Pasos a seguir

Por el momento, el presidente de la filial Tandil mantuvo varias reuniones y asambleas durante esta semana en La Plata con la Unión de la Provincia, pero afirmó que está muy complicado y que no se refiere solamente el sector local sino que sucede con las Pymes en general.

“El Estado ayuda a ciertas empresas, por lo que tendría que hacer lo mismo con las pymes. En un principio resta esperar que se desarrolle algo, que se invierta en el país, cosa que no se está haciendo desde el Estado. Esta es la consecuencia de la década del ‘90 donde se fueron todas las fábricas automotrices del país. En ese momento Brasil los recibía con los brazos abiertos y nosotros tuvimos el problema de quedarnos desocupados, por lo que es la tercera generación de gente sin trabajo fijo”, concluyó.

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