Desde la Sociedad Rural Jujeña atribuyen el aumento de la carne a una falta de stock, por la mala política nacional

La polémica por la suba de la carne continúa a lo largo y ancho del país, luego de que se advirtiera que algunos cortes tradicionales rozaran los 30 pesos. El titular de la Sociedad Rural Jujeña, Rubén Grosso, en diálogo con Jujuy al día, atribuyó la problemática a la sistemática intervención gubernamental en el precio que se fija para la venta a los productores, que hasta hace poco se establecía en $3,50 la hacienda en pie, mientras que en el mostrador de la carnicería el precio aumentaba al ritmo de la inflación.
El productor aseguró que esta situación aceleró el remate de terneros por parte de los criadores, que trabajaban a pérdida, por lo cual la razón principal de los inusitados precios actuales se debe a la falta de stock. "Tan simple como eso" sostuvo Grosso al asegurar que, rigiéndose por la ley de la oferta y la demanda, faltan novillos pero la demanda de la población es la misma, lo cual lleva los precios por las nubes.

Pese a ser crítico con la política ganadera nacional, el ruralista admitió que la sequía padecida en 2009 socavó aún más la vapuleada renta de los productores ganaderos.

"Es algo que venimos remarcando, hace más de 5 años" recordó Grosso. "La hacienda en pie sigue relativamente en el mismo precio, desde 2005, por lo cual el ingreso del productor se había limitado. El aumento de la carne es consecuencia directa de la mala política agropecuaria nacional, de 5 años sin política ganadera, que pueda ser sustentable tanto en la producción como para proveer al mercado interno y externo" afirmó.

Según el productor esta situación hizo que se fueran rematando los rodeos ganaderos en la nación y en la provincia, para dedicarse a otra actividad porque a los ganaderos "no les cerraban los números". Desde 2005 paulatinamente ha habido menos terneros y por ende menos novillos para la venta futura.

Además las condiciones climatológicas contribuyeron al descalabro, ya que la sequía del año pasado agravó la situación, al no haber pastos para los grandes rodeos de cría que hay en la Pampa Húmeda. "Los animales que no se morían en campo eran rematados para cualquier actividad. Nos fuimos quedando sin vaca, sin terneros y sin novillos" se preocupó.

Asimismo, el productor se mostró molesto por las expresiones oficiales, que apuntan a una estrategia de los productores para aumentar su rentabilidad. "Esto es una consecuencia de que haya menos stock ganadero. No es que el productor esté escondiendo, eso se podría haber hecho hace 5 años. El stock ganadero ha decrecido llegando a niveles que no abastecen la demanda interna".

Según explicó el productor, la hacienda en pie estaba fijada en $3,50 hasta hace tres meses que empezó a subir. Se trata del mismo precio desde 2005. "Si ponemos como ejemplo el asado, desde 2005 una gaseosa aumentó el 130%. La verdura un 99 %. La carne en el mostrador aumentó el 60 %, pero paradójicamente para el productor sólo se aumentó en un 30 %. El aumento tan bajo para el productor se hizo pisoteando el mercado de Liniers, con la política de (Guillermo) Moreno, escondiendo lo malo bajo la alfombra. Lo único que se consiguió es fundir al productor, eslabón inicial de toda la cadena".

En este escenario, el objetivo es devolverle la rentabilidad al productor. "Todo tiene solución, pero tenemos que sentarnos en una mesa toda la cadena de comercialización. Porque si desde 2005 aumentó un 60 % la carne en el mostrador, pero sólo un 35 % para el productor, con lo cual hay un 25 % que alguien se está quedando en la cadena" sostuvo.

La carne, es un alimento que además de su valor nutritivo tiene un impacto simbólico en las mesas argentinas, ya que se calcula que consumimos 70 kilos de carne vacuna al año. Por ello el fantasma de la importación de un producto que forma parte de la idiosincrasia nacional, sobrevuela y preocupa a los productores. "Hay un problema, que tiene solución, sólo que hay que sentarse a solucionarlo. Sino vamos a seguir igual y la carne va a seguir subiendo hasta que tengamos que comprársela a Brasil o a Uruguay".

En este sentido Grosso sostuvo que no es sólo una cuestión de precio de la hacienda en Pie, ya que es necesario acomodar toda la cadena de comercialización, desde el criador hasta el engordador.

Concluyendo brindó un recetario inicial para salir de este conflicto. "Tenemos que incentivar a vender terneros más pesados, donde por cabeza tendríamos más kilos de carne. Por otro lado ir a la herramienta de la exportación, porque con el precio internacional podríamos bajar el precio al consumidor local, casi subvencionando el mercado interno. Y después incentivando las carnes alternativas, como el pollo o el cerdo. Para tener un novillo terminado necesitamos por lo menos tres años en el proceso productivo, pero un cerdo se termina de producir en tres meses".

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