Desde la Rosada buscan que el caso no salpique al Presidente

La oficialismo derivó  todo lo referido a los prófugos a la Provincia. Macri retomará su agenda recién el lunes.

Solo la inundación del Litoral interrumpió por un rato el descanso que el presidente Mauricio Macri inició en Villa La Angostura el 24 de diciembre. Desde la paradisíaca ciudad neuquina, a 1300 kilómetros de la Casa Rosada, el Presidente siguió las novedades simultáneas que afectaron a su administración en los últimos días del año, pero ya nada volvió a perturbar sus vacaciones. Ni su alegría por el sobreseimiento por el caso de las escuchas ilegales por el que estaba procesado, ni el costo político de la fusión entre la AFSCA y la AFTIC por decreto, ni la provincia más grande del país quebrada y sin presupuesto motivaron al jefe de Estado a romper el silencio. Mucho menos lo hizo la increíble fuga de los tres condenados por el triple crimen de General Rodríguez, que en las últimas horas copó definitivamente los canales de noticias del cable y desató una crisis silenciosa en el Gobierno.

En el Ejecutivo se entusiasmaban con que la fuga de Víctor Schillaci y los hermanos Cristian y Martín Lanatta se esclareciera antes del regreso de Macri. Es el caso que más preocupa. Se especuló con que el Presidente volvería a Buenos Aires ayer, pero finalmente el Presidente se trasladará el lunes directamente a Mar del Plata para participar de un acto y retomar sus funciones. Hasta entonces, la estrategia será la misma: blindarlo. 

El mandatario se limitó en estos días a comunicar a través de las redes sociales de Presidencia, que administra el subsecretario de Vínculo Ciudadano, Guillermo Riera. Luego de referirse a las novedades vinculadas a las inundaciones, Macri saludó por el Año Nuevo y publicó fotos con su mujer e hija: ni una sola mención a la crisis bonaerense (ver “Macri recibió...”). 

El Gobierno se apuró en hacer de las inundaciones una causa nacional, una posición opuesta a la que adoptó con los dos hechos que conmocionan a María Eugenia Vidal: la falta de presupuesto y, sobre todo, la fuga de los presos, que para la Gobernadora– gozaron de la connivencia del Sistema Penintenciario bonaerense. Esa decisión se tomó el lunes pasado durante la reunión matutina del equipo de comunicación que conduce el jefe de Gabinete, Marcos Peña. “Comunica la Provincia”, insistían ayer. 

Los efectos de esa decisión fueron visibles durante el transcurso de la semana. El ministro de Seguridad de la provincia, Cristian Ritondo, a cargo del operativo para dar con los prófugos, fue el principal vocero. Los responsables de la cartera a nivel nacional, Patricia Bullrich y el secretario Eugenio Burzaco, mantuvieron –por el pedido expreso de Peña– un rol lateral. 

Si bien altos funcionarios del Gobierno se entusiasmaban en la víspera del año nuevo con dar con los fugitivos, ayer el panorama era otro. Mientras desde la Provincia advertían que “no hay plazos” para recapturar a los condenados por el del triple crimen de General Rodríguez, funcionarios de la Casa Rosadas hablaban de cierto “alivio” con respecto a las primeras horas después de la fuga. “Los hechos que siguieron descartaron la posibilidad de la connivencia con la política. Son tipos desesperados, lo demás es entretenimiento”, evaluaba ayer un funcionario de peso. 

En el Gobierno de Vidal hay preocupación. Agobia mucho más la suerte de los hermanos Lanatta y de Schillaci que la falta de presupuesto. “Eso se va a resolver esta semana”, prometía una de las espadas de Vidal en La Plata. La imprevisibilidad del caso y su resolución, –si es que se resuelve– y los canales de noticias a toda hora pusieron en alerta a la Gobernación. Sobre la decisión que los obliga a hacerse cargo de la comunicación, hay aceptación y resignación. “Hay que proteger al rey”, afirmaban en alusión a Macri. La decisión de “aislar” al Presidente de los problemas, está en sintonía con una máxima del consultor Santiago Nieto, socio de Jaime Durán Barba. “Los ministros son fusibles”, recordó en la intimidad el día de la asunción. En este caso, ni siquiera son los de la propia administración. 

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