Desde el movimiento Evita también suman críticas al proyecto oficial para limitar piquetes

El diputado nacional Leonardo Grosso confirmó que desde su espacio no ven bien la propuesta presentada para limitar las protestas callejeras, y aseguran que hay un “mal enfoque” de la problemática. Pese a esto, negó cualquier tipo de fricción dentro del kirchnerismo. Críticas al Partido Obrero por su postura: “se rasga las vestiduras pero en el 2002 no estaban de acuerdo con trabajar junto a los piqueteros”.
Con críticas dentro y fuera del oficialismo, la ley para limitar los piquetes impulsada por legisladores del kirchnerismo parece tener un difícil camino por recorrer. Es que muchos sectores que adhieren al Gobierno nacional se despegaron de la iniciativa, que pone una serie de prerrogativas a la hora de realizar una protesta callejera. Desde el movimiento Evita se sumaron a las dudas sobre la propuesta. Para el diputado nacional Leonardo Grosso, el problema de este y otros proyectos es que “enfocan mal el problema”, ya que consideró la protesta “parte de nuestra historia”. Críticas a sectores de izquierda por utilizar un “doble discurso” para discutir el tema.

“Desde el Evita no vemos bien la propuesta, no sólo la del oficialismo sino también otras que salieron desde la oposición. Lo que vemos en realidad es que están mal enfocadas, la propuesta del compañero (Carlos) Kunkel el enfoque que tienen nos parece mal, como si el problema fuera el piquete y no la regulación de un derecho”, dijo Grosso en diálogo con “Operativo Retorno” (lunes a viernes de 16 horas a 18 horas por AM 1050 Radio Güemes).

Para el legislador “el tema no es piquete sí o no, esa es una base equivocada para partir, lo que entendemos es que el Congreso tiene potestad para proteger derechos, lo que tiene la democracia argentina si se quiere es una deuda para regular la protesta social, que fue parte de nuestra historia”.

La postura de Grosso y el Evita fue compartida por otros integrantes del oficialismo, pero el diputado descartó cualquier tipo de fricción. “Nosotros tenemos abundantes discusiones, somos un sector que está atravesado por distintas experiencias y miradas, Kunkel viene de la experiencia de los ´70 y la JP, yo vengo de los movimientos piqueteros. Seguramente hay puntos de vistas distintos, lo que no quiere decir que coincidimos en el 99 por ciento de las cosas. Cuando hay un contrapunto lo resolvemos hacia adentro del bloque”, remarcó Grosso.

Para Grosso, la discusión de los piquetes llega de la mano de la utilización de esta metodología con fines de presión política, en especial cierta oposición. “Los piquetes tienen su origen en la lucha social, yo recuerdo bien al Partido Obrero, que ahora se rasga las vestiduras, pero en el 2002 en el Puente Pueyrredón no fueron a los cortes, no estaban de acuerdo con trabajar junto a los piqueteros, que decían era el lumpen proletariado”, recordó.

En este sentido, afirmó que los primeros piquetes fueron realizados por “trabajadores despedidos, que reclamaban. En ese momento, estos sectores políticos que hoy usan los cortes para poyar paros políticos como el del 10 de abril, en ese momento no lo usaban. Hay un doble discurso”.

“Este es un Estado que incorpora la protesta social, en estos 10 años cuando se produce algún reclamo se incorpora, a veces mal, a veces bien porque no todo depende del Gobierno nacional, pero siempre se intentó canalizarse”, reafirmó el legislador.

Ante esta situación, hay dudas de los apoyos que pueda recibir el proyecto. Para Grosso, en el oficialismo “discutiremos las modificaciones que haya que hacer al proyecto”. En este sentido, discrepó con la idea de legitimar un piquete: “no podemos declarar ilegítima una protesta porque no pidió permiso, ni que haya que pedir permiso antes. En diciembre de 2001 no existía posibilidad de avisar”.

Por último, Grosso consideró “ridículo” el proyecto de su par del Frente Renovador Darío Giustozzi que busca crear un lugar para las protestas, una especie de “piquetódromo”. “Si le van a pedir a una comunidad Quom que vaya a Capital a protestas en el lugar que armó Giustozzi, es ridículo. Hay cuestiones que quieren regular pero están fuera de la realidad, porque no las conocen. Nosotros decimos que hay que hablar con todos los sectores, y empezar a construir algo para legitimar un derecho que existe y los trabajadores han echado mano a lo largo de la historia”, concluyó el legislador del Movimiento Evita.

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