El lugar se encuentra en Valle Fértil, en la localidad de Baldes de Leyes, a unos 50 kilómetros de la localidad de Marayes. En 100 metros cuadrados se encontraron unos 70 restos diferentes, tendrían unos 210 millones de años. Se analizan nuevas especies.
Investigadores del Instituto y Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de San Juan, fueron los responsables de este hallazgo que se lo puede catalogar como único en sudamérica. Se trata de un reservorio de microfósiles que tienen unos 210 millones de años de vida, que se han preservado en condiciones muy buenas, lo que despierta el interés y las distintas líneas de investigación del equipo encabezado por profesionales de la provincia de San Juan.
Diario el Zonda dialogó con la Doctora Carina Colombi, que formó parte del equipo geológico que se encargó de la investigación.
De acuerdo a la profesional la primera campaña se hizo en 2009, cuando se encontraron algunos fósiles en la localidad de Baldes de Leyes distante a unos 27 kilómetros de la localidad de Marayes. “A partir de eso se comenzaron a hacer campañas en la zona, con muy buenos resultados”, afirma.
Luego explica que en 2012 hacen una campaña nueva y en la ocasión se encuentran con “una localidad con muchos microfósiles asociados, lo que nosotros llamamos como un bone-bet- un nivel rico en fósiles”, esto es lo que le da el nombre de cementerio de fósiles porque “eran mucha densidad de piezas esqueletales. En unos 100 metros cuadrados encontramos 70 piezas. Son todas pedacitos de mandibulas, vertebritas, algunas vertebras asociadas, como desarticuladas”.
La especialista explicó que esto no es común, sobre todo en microfósiles, cuando son menores a cinco milímetros”.
De esta forma, comenzaron los estudios desde el punto de vista palentológico y geológico. Desde el primero era determinar que “especies estaban representadas en esa asociación, de la cual surgieron varios trabajos. Esto se debe a que aparecieron piezas nuevas, que es lo que normalmente ocurre cuando encontrás este tipo de asociaciones de micrófósiles”.
De hecho lo que sucede es que no se preservan los restos y para que ello ocurra tienen que surgir condiciones especiales. “El tiempo normalmente destruye las piezas chiquititas, pero esta preservación dio lugar a que se encuentren piezas que no se conocían en el mundo”. Esta parte de la investigación estuvo liderada por los doctores Ricardo Martinez y Oscar Alcober.
Por otro lado, desde el lado geológico Colombi con su equipo formado por los doctores Gustabo Correa y Paula Santimanis determiaron que su trabajo es “como la palentología forense, que es ver como murieron los animales. Tratamos de reconstruir con toda la evidencia que teníamos, que les pasó y porque se preservaron de esa manera”, detalló Colombi.
En ese sentido la profesional se mostró muy contenta pues “estamos esperando los resultados que enviamos a una revista científica a ver si lo aprueba para que salga publicado”.
Las condiciones
Carina Colombi explica que “ha sido un hallazgo increíble porque en una mandibula de cinco milímetros encontrábamos ocho dientes en muy buenas condiciones”.
Cuando se habla de las especies en cuestión se trata de efenodontes, en su gran mayoría, sauropodomorfos, que son dinosaurios- son animales grandes pero en el lugar se encontraron piezas chicas diseminadas-, también se está un efenozuquio, además hay algunos reptiles mamiferoides- que se encontrarían mas avanzados que los que se encuentran en Ischigualasto-. De acuerdo a lo que explicó Colombi “esta asociación sería un poco más nueva en el tiempo de lo que nosotros siempre damos a conocer que encontramos en el parque Ischigualasto”.
La investigadora detalla que “el clima y el ambiente en el que se murieron esos animales todo favoreció para que se preservara esta asociación que es única”.
La campaña 2014
Colombi detalló que este año estuvo en la zona el equipo paleontológico y encontraron “en otra localidad, un poco más lejos, una gran cantidad de microfósiles pero no tan asociados”, esto equivale a que están dispersos y que se encuentran especies nuevas.
La zona de la investigación
De acuerdo a lo que explica la doctora Colombi, se trata de una zona inexplorada. “Es de muy difícil acceso, tenemos unos 15 kilómetros para Baldes de Leyes que se tienen que hacer únicamente en 4x4. Todo esto también depende de las condiciones del clima. Luego de este recorrido se tienen que hacer unos 15 kilómetros más que son mucho mas complicados, por lo que no hubo muchas personas que estudien ni la parte geológica ni paleontológica de la zona”.
Tiene que decirse que la zona en cuestión tiene algo de exploración y se la conoce como Marayes- El Carrizal. Existen algunos trabajos que se han hecho en una de las puntas, precisamente en Marayes, en la zona de la Huerta y en el sur en San Luis. “Pero en la zona donde estamos nosotros no se había explorado y hemos tenido la suerte de encontrarla nosotros, la verdad es que hay una cantidad de hallazgos increíbles”.
Cuáles son las condiciones para encontrar fósiles.
Para que esto ocurra tienen que darse una serie de condiciones que son muy importantes. Primero que “haya sido un lugar habitado pero a su vez que tenga condiciones de fosilización. El clima árido de la zona facilitó el proceso”.
También tenía que existir un “ambiente donde vivían los animales que facilitó el enterramiento para protegerlo de las condiciones de la atmósfera. Sobre todo para lo que son piezas tan chiquitas”.
Cuando se analiza las razones de la acumulación de animales afirma que “creemos que pudo ser el comedero de algún animal y luego un proceso sedimentario los enterró y los preservó hasta nuestros días”.
Un hallazgo de 210 millones de años
La profesional explica que en la provincia se han encontrado otros restos más antiguos sobre todo en la cuesta de Ischigualasto, pero es otro tipo de descubrimientos del Triásico.
Colombi explica que “de microfósiles es el primer bone- bet que se conoce del Triásico en Sudamérica”. Vale aclarar que hay otros descubrimientos en otros lugares del mundo similares.
¿Que es un bone-bet?
Cuando se encuentra esto, es que “hay una serie de eventos que le dieron forma y porque los fósiles que se encuentran en ese nivel tienen génesis vinculada uno al otro”. Lo que equivale a que sea un lugar donde se acumulan más fósiles que lo que ocurriría en el resto del área. En condiciones normales “encontrás un fósil en 100 metros cuadrados y en este tipo de lugares tenés 10, por lo que decis se presume que algo pasó”.
Colombi explica que “los bone-bet se van descubriendo cada día más porque la gente como que no los buscaba o si lo hacía no estaban en los lugares adecuados”. De hecho es complicado encontrar este tipo de piezas que son muy pequeñas.
El financiamiento un problema
La investigadora explicó que “por ser una zona de muy difícil acceso se necesita financiamiento y la verdad es que no hemos contado con mucho”. De todos modos contó que “ganamos un subsidio de la FONCyT, era por dos años. Nos dieron el primer pago del primer año cuando se hizo la campaña del 2012 y luego nos tenían que dar la segunda parte y la realidad es que nunca la pagaron, por lo que estamos a la espera.”
De todos modos los investigadores no se quedaron quietos he hicieron la campaña del 2014. “Los fondos fueron sacados de otros proyectos y haciendo un gran esfuerzo. El museo de Ciencias Naturales nos pagó una parte y de esa forma lo pudimos afrontar”.
De hecho la investigadora remarcó que “en muchos casos ponen vehículos propios y hasta fondos que son los que financian las campañas”
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