El grupo es sospechoso de haber ejecutado a ocho inmigrantes turcos y uno griego entre 2000 y 2006 en diversos puntos del país, y de haber asesinado a una mujer policía en 2007. También de hacer atentados con bombas.
Los tres confesaron esos y otros crímenes en un video que define a su agrupación, autodenominada “Clandestinidad Nacionalsocialista”, como “una red de camaradas con el lema: hechos en lugar de palabras”, aseguró ayer la web Spiegel Online.
Los asesinatos hasta ahora sin resolver ya habían sacudido a la opinión pública en su momento, pero el sorprendente giro en la investigación generó aun más estupor en un país muy sensibilizado con la violencia de extrema derecha. “Si se confirman las sospechas, lidiamos contra el peor caso de violencia ultraderechista en Alemania de las últimas décadas”, alertó el presidente de la Corte Constitucional de Baja Sajonia, Hans-Werner Wargel. “Ante este tipo de violencia absolutamente nuevo, está ampliamente justificado hablar de actos de terrorismo de derecha”, añadió.
Los investigadores comenzaron a relacionar los diferentes crímenes cuando los dos hombres integrantes de la célula aparecieron muertos esta semana en una casa rodante incendiada, donde también apareció el arma reglamentaria de la policía asesinada. La tercera integrante del grupo fue detenida el martes acusada de haber incendiado la casa que compartían los tres en Zwickau, este de Alemania, al parecer para borrar pruebas. En la vivienda apareció el arma con el que se disparó a los nueve inmigrantes asesinados.
Según Der Spiegel, el trío dejó un video de 15 minutos en el confiesa los crímenes, muestra fotos de algunas de sus víctimas y amenaza con nuevos ataques “si no se producen cambios sustanciales en la política, la prensa y la libertad de expresión”.
Los sospechosos se atribuyen en la filmación otros atentados, entre ellos una bomba que en 2004 hirió a 22 personas en una calle de Colonia habitada sobre todo por inmigrantes turcos. <
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