Empresarios e inversores saben que las chances de cruzarse con una crisis macroeconómica hoy son bajas. A diferencia de otros cambios de gobierno, la expectativa de que se interrumpa el flujo de dólares que alimenta tanto la caja del Estado como buena parte de la demanda interna, es reducida gracias a la firme demanda de los países que compran los bienes que exporta la Argentina (China e India, compradores de commodities agrícolas, y Brasil, principal destino de una porción significativa de las manufacturas industriales).
Eso implica que, en términos políticos, hay menos presión para encontrar un piloto de tormentas. Los valores que hoy tienen más ponderación en el sector empresario están más asociados a la capacidad de administrar dentro del actual marco de estabilidad, con la vista puesta en la sostenibilidad de mediano plazo. Para la gente común suena a discurso técnico, pero no para el que tiene que hundir capital en un proyecto. Saber cuántos recursos demandará el Estado a futuro es igual a ponerle techo a la presión pública sobre los ingresos privados. Quien muestre ese equilibrio como un objetivo posible, estará en línea con las demandas del 2011.
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