Desafiante, Siria intensifica la represión

El régimen de Damasco desoyó la presión internacional y lanzó un feroz ataque contra los opositores en otro "viernes de ira"
DAMASCO.- A pesar de la creciente presión internacional y los nuevos cuestionamientos al régimen sirio realizados por Estados Unidos y Turquía, el presidente Bashar al-Assad redobló la apuesta e intensificó la represión a la oposición.

En otro viernes marcado por la violencia, murieron por lo menos 28 manifestantes, con lo que el número de víctimas fatales en casi tres meses de protestas por más democracia se acerca a 1600.

En un operativo nacional que comenzó ayer para "restaurar la seguridad" y acabar con las demandas populares, miles de soldados sirios apoyados por tanques y helicópteros tomaron las principales ciudades del país y embistieron con violencia contra los manifestantes, principalmente en la región de Hauran (Sur), en Damasco, en la ciudad costera de Latakia (Norte) y en la provincia de Idlib (Noroeste). En algunos casos, las fuerzas armadas dispararon desde helicópteros directamente sobre los manifestantes.

Este "viernes de ira", como se conocen las protestas que se desencadenan después de la oración principal del día santo de los musulmanes, decenas de miles de personas salieron a las calles de varias ciudades sirias y fueron reprimidas por las fuerzas de seguridad, que abrieron fuego y mataron a por lo menos 28.

Según varios sitios web de grupos opositores, decenas de miles de manifestantes corearon "¡Abajo Al-Assad!" y "¡El pueblo quiere la caída del régimen!" en ciudades como Qamishly, en el Nordeste; Deir al Zor, en el Este; Alepo, Latakia e Idleb, en el Noroeste; Hama y Homs, en el centro o Deraa en el Sur, entre otras.

Las protestas tuvieron réplicas también más allá de las fronteras sirias, en el Líbano y en Turquía.

En la ciudad de Jisr al-Shogur, desde donde unos 3000 sirios huyeron hacia la cercana Turquía para escapar de la represión, el ejército inició oficialmente ayer una operación contra "organizaciones armadas" que, según el régimen, atentan contra la seguridad del país. La ciudad, rodeada por vehículos blindados militares, fue atacada con artillería y tanques.

En la localidad norteña de Maarat al-Numan, los manifestantes fueron atacados desde helicópteros de combate, mientras francotiradores disparaban contra las ambulancias.

En Damasco, más de 10.000 personas se manifestaron contra el gobierno, según relataron habitantes y fuentes de los comités que coordinan las protestas. En el 13er viernes consecutivo de protestas contra el gobierno, las fuentes afirmaron que la ciudad de "Homs es ahora un verdadero y propio teatro de guerra".

Desde que comenzaron las protestas populares, a mediados de marzo, Al-Assad ha tratado de silenciarlas sin éxito mediante la fuerza y con leves reformas, que no lograron satisfacer a los manifestantes, que reclaman el fin del régimen autoritario. Según el Observatorio Sirio, hasta el momento 1233 civiles y 333 militares y policías murieron como consecuencia de la represión de las protestas, que comenzaron en el Sur, se han intensificado y extendido por todo el país, y de las que el régimen responsabiliza a grupos terroristas y a una conspiración internacional.

Condena mundial

Con este nuevo baño de sangre, el régimen de Damasco demostró su indiferencia a la presión internacional por el fin de la represión. El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, que, hasta hace poco, hizo de las buenas relaciones con Al-Assad uno de los pilares de su diplomacia, calificó de "inhumanos" los ataques del ejército sirio contra la población.

Estados Unidos instó a "aumentar la presión" sobre Al-Assad para obligarlo a poner fin a la violencia, dijo el vocero del Departamento de Estado, Mark Toner. "Buscamos aumentar la presión sobre él", declaró Toner. "Lo que cuenta es hacerle comprender que la presión sobre sus acciones aumenta", añadió.

Las declaraciones del Departamento de Estado ocurren en momentos en que el Consejo de Seguridad de la ONU analiza una resolución de condena a Siria presentada por Francia y Gran Bretaña y apoyada por Estados Unidos, a la que Rusia y China se oponen.

Rusia, país con derecho a veto, rechaza toda resolución contra Siria.

Además de los esfuerzos de la ONU y de las sanciones adoptadas por Estados Unidos y la Unión Europea, Washington "va a examinar otras posibilidades".

"Otras opciones están sobre la mesa" para ejercer presión sobre el régimen, dijo Toner.

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