Se derrumba el gobierno español de Zapatero

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), muy afectado por la crisis económica desde hace dos años, podría perder varios de sus feudos regionales y locales en las elecciones regionales del 22 de mayo.

El PSOE perdería en Castilla-La Mancha, Baleares y Asturias, además de la alcaldía de Barcelona, según encuestas.

El partido en el gobierno es superado en las encuestas de intención de voto por su rival conservador, el Partido Popular (PP), desde el primer trimestre de 2009.

El sondeo del CIS, publicado ante el inicio de la campaña electoral, que tuvo su pistoletazo de salida la madrugada del jueves al viernes, prevé que el PSOE baje en todo el país y no consiga ninguna mayoría absoluta.

Podrían mantener los gobiernos de las comunidades autónomas de Extremadura y Aragón y también está en juego una alcaldía clave, la de Sevilla.

Las elecciones del 22 de mayo se celebran en toda España para elegir todos los ayuntamientos y también los parlamentos y gobiernos regionales de 13 de las 17 comunidades autónomas españolas.

Tienen lugar un año antes de las elecciones generales y después que Zapatero anunció hace un mes que no se presentará candidato para un tercer mandato, tras varios meses de caída de su popularidad por la crisis económica que afecta al país desde finales de 2008 y que tiene dificultades en superar.

El objetivo de ese anuncio era, alegó Zapatero, acabar con la "incertidumbre" sobre su candidatura y evitar que los comicios del 22 de mayo se convirtieran en una votación contra él.

Los socialistas esperaban además que el batacazo fuera menor tras este anuncio.

El presidente del gobierno español iniciará la campaña con un mitin este viernes en su provincia, León (noroeste), mientras que el líder conservador, Mariano Rajoy, lo hará en la región de Extremadura (suroeste).

En estas elecciones podrá participar finalmente la coalición independentista radical vasca Bildu, tras una primera prohibición de la justicia que fue anulada este viernes, y después que por primera vez el movimiento político del entorno de Batasuna, brazo político de ETA ilegalizado, condenó la violencia de la organización armada.

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