Se trata de una recopilación de testimonios y artículos sobre deportistas argentinos desaparecidos durante la última dictadura militar. Su autor propuso reforzar el estudio de los casos menos investigados
La presentación de su nuevo material se concretó pasadas las 18 en la sala de conferencias del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, donde Veiga dialogó previamente con El Atlántico para referirse al proceso de investigación que devino en este libro publicado en el 2006 -para el 30º aniversario del Golpe de Estado de 1976- y reeditado en el 2010.
Veiga aclaró en primer término que “esta reedición cuenta con más material y fotografías” e informó que en el texto se plasmaron algunas de las consecuencias de la última dictadura militar, pero también “la contracara que son los represores que había en el deporte mimetizados en una actividad de superficie como podían ser técnicos de fútbol o árbitros y que sin embargo por las noches trabajaban haciendo desaparecer gente”.
De acuerdo con el periodista, quien actualmente se desempeña como redactor del diario Página 12, “hay muchos deportistas reconocidos que han sido víctimas, pero también otros de los cuales no se ha sabido tanto”. “En este libro está por ejemplo el caso de Miguel Sánchez, sobre quien se ha escrito mucho, pero también el caso de Adriana Acosta, una jugadora de hockey que integró la selección nacional, o el caso de los 17 jugadores de rugby desparecidos de La Plata Rugby Club, y así otras historias que están cruzadas por el deporte y la política”.
A lo largo de las más de 125 páginas que componen esta recopilación de hechos, el escritor no sólo pretendió dar cuenta de la gran cantidad de deportistas secuestrados entre 1976 y 1983, sino que propuso reforzar la investigación sobre determinados casos en los que, por determinadas circunstancias, no se ha ahondado suficientemente.
Según el autor, los testimonios juegan un rol “clave” en esta compilación de artículos periodísticos escritos entre 1997 y el 2009. “Hay testimonios de los familiares de las víctimas, los amigos y deportistas que compitieron con los desaparecidos”, detalló y en esa misma línea amplió: “En el caso de Adriana Acosta, por ejemplo, está el relato de la madre, Teresa, y de Leticia -su hermana- que también jugó al hockey y que militaban, hasta donde yo sé, con uno de los hijos de Hebe de Bonafini”.
A simple vista, la lista de casos parece interminable. Se trata de jóvenes deportistas, profesionales en su mayoría, que recibieron el golpe más duro del último siglo de la historia argentina.
Consultado acerca de los datos que captaron su mayormente su atención y reavivaron su capacidad de sorpresa, Veiga dijo que “por la dimensión cuantitativa de las víctimas y la cantidad de personas desparecidas, que en un equipo de rugby -un deporte que no es tan popular como el fútbol- desaparecieran 17 jugadores de una sola ciudad, es curioso, como también que sigan apareciendo casos y eso me llama la atención: en un país donde hubo 30.000 desaparecidos y donde el deporte es un hábito cultural muy fuerte, sorprende que sigan apareciendo casos”.
Finalmente, el periodista dejó en claro que a los protagonistas de “Deporte, Desaparecidos y Dictadura” “los hicieron desaparecer por militantes y no por deportistas” y consideró que “si hay un mérito en este trabajo de investigación es vincular la historia deportiva con la historia política, y yo lo reivindico desde la política a los deportistas”. “En todo caso, el deporte es una excusa”, concluyó.
Del libro a la pantalla grande
“Deporte, Desaparecidos y Dictadura” tuvo, de acuerdo con su autor, un gran impacto a partir de su publicación. Así, en el 2006 fue tomado en cuenta por dos documentalistas brasileños para llevar al cine las historias presentes en el texto.
En ese sentido, Gustavo Veiga explicó que “el libro generó una película que hicieron dos periodistas de Brasil que en el año 2006, cuando salió el libro por primera vez. Me vinieron a ver e hicieron un documental que yo presenté en Venezuela, en Porto Alegre y hace dos años en Buenos Aires en un ciclo sobre documentales que tenían que ver con el deporte y la dictadura”.
¿Cuál es tu expectativa para con esta reedición del texto?, indagó este medio. “Lo que busco es que la gente conozca las historias, que se difundan, y por eso voy a viajar: he venido a Mar del Plata, voy a Neochea, a Santo Tomé y voy a seguir difundiendo el libro en todos los lugares que pueda. Mi intención es que las historias lleguen a oídos de todos”, sostuvo

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