Dilma Rousseff afronta su primera crisis de proporciones debido a las denuncias de tráfico de influencias contra Antonio Palocci, el hombre fuerte de su gabinete y coordinador de la campaña que la llevó a la victoria en los comicios presidenciales de 2010.
El ministro y miembro del Partido de los Trabajadores Palocci es tenido como uno de los mejores interlocutores del gobierno con el mundo financiero, al cual se ligó cuando fue ministro de Hacienda en el primer gobierno lulista.
Las informaciones, si se confirman, son verdaderamente comprometedoras y llegaron como un regalo del cielo para la derecha, que ayer exigió la renuncia del funcionario mientras recoge firmas para formar una Comisión Parlamentaria de Investigaciones, que si es creada acertaría en la línea de flotación al gabinete de Dilma, quien ayer trató el tema con sus principales asesores.
Esto es una “guerra política” orquestada por la oposición para “desestabilizar” al gobierno, resumió el secretario general de la Presidencia, Gilberto Carvalho.

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