"Entre los dolores y el calor la pasé bastante mal, pero hubo que aguantar", dijo una mujer.
El Hospital Penna padece en estos días una situación tan complicada como previsible: el calor agobia en la mayoría de sus dependencias, el personal se queja y algunos pacientes internados optaron por llevarse sus propios ventiladores.
La historia es conocida, aunque dicen que esta vez es más rigurosa que el año pasado, cuando los equipos de aire acondicionado, aun en pleno verano, nunca funcionaron.
El "ajuste" provincial se prolonga y se palpa a cada paso. Hoy en el área de Partos, pacientes y familiares aguardaban con improvisados abanicos, mientras enfermeras y médicos hacían lo que podían para paliar el calor.
A las 9 en punto de la mañana, cuando Bautista Navarrete llegó al mundo, la temperatura superaba los 36º.
"Entre los dolores y el calor la pasé bastante mal, pero hubo que aguantar", dijo Jesica, la mamá, mientras se abanicaba con un folleto.
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