Desde su llamado por teléfono hasta que se sentó en mi oficina pasaron apenas cinco minutos. El hombre, grandote y bastante enojado, comenzó con sus “quejas” sobre el Juez Plou.
Los amigos del Juez
Desde que publiqué las notas del “Bocón” González varias personas importantes salieron a defender al Juez Héctor Plou. Se comunicaron conmigo en forma personal, sin hacer declaraciones públicas. En líneas generales todos coincidieron alrededor de un punto: El “Bocón”, quien mientras escribo esta nota permanece prófugo, es un personaje nefasto y poco creíble que, si bien circula por lugares importantes y es saludado con “honores” por personalidades destacadas cuando lo cruzan en la calle, vive de extorsionar a los demás; es decir: Nadie quiere tener problemas con ese tipo, quien ya habría extorsionado a muchos juninenses renombrados con cuestiones que van desde la vida personal hasta económicas.
Lo de la desconfianza a las palabras de un señor con el historial del “Bocón” suena lógico; el tema de las extorsiones se complica un poco. Si no tengo nada para esconder por qué debería temerle a un extorsionador…
Sólo un funcionario de alto rango expresó conceptos referido al Juez: “Hay que cuidar a Plou ya que es un hombre bastante “gauchito”, de esos tipos que no son fáciles de encontrar. Además nos debe mucho”. Supongo que no se refería a dinero aunque es un pensamiento que corre por mi cuenta…”.
A todos les dije lo mismo: “No tengo nada contra el Juez pero mi deber es informar, el de la justicia decir quién es vendedor de humo”. Además tiene el diario a su disposición para contar lo que quiera.
De tal palo…
Rodrigo González, hijo del “Bocón”, es el personaje que se encadenó al Juzgado Federal. Lejos de ponerse en el lugar de víctima asegura que su familia no es justamente un ejemplo a seguir, y que desde chico, gracias a las andanzas del padre, vive enredado en cuestiones relacionadas al quehacer policial y judicial. En algo no miente: Parece abogado ya que la experiencia lo lleva a hablar igual que un experto en leyes y cuestiones carcelarias.
Además de confirmar que él y su padre se reunieron 20 días con el juez Plou, tiene un único objetivo: Quitarle a su hermano el mote de buchón que, según dice, llegó a niveles tan groseros como para recibir llamadas durante los allanamientos: “Acá los gendarmes (recuerden que las últimas redadas fueron llevadas a cabo por Gendarmería) me dicen que los mandaste vos”.
Obvio que creerle dista de ser sencillo. ¿Qué va a decir? Si confirma que Renato, quien está preso en Marcos Paz, delató a sus compañeros, la vida de su hermano corre serio peligro.
Ahora bien, ¿cómo este chico se relaciona con un miembro de la Corte Suprema? Según él a través de un importante estudio porteño. Si miente, hay que reconocerle que lo hace con astucia. Sabe que la función de Raúl Héctor Zaffaroni no es recibir denuncias. “Sólo me voy a sentar con él para contarle lo que estamos sufriendo y que nos oriente. Es un favor que nos hace gente de Buenos Aires”.
Mi primera reacción fue el descrédito (todavía dudo). Sin embargo debo reconocer que su padre, con todo en contra, acá es recibido por señorones de primera línea que le ponen alfombra roja y lo mantienen informado. ¿Quién puede afirmar que esta conducta no tiene un correlato nacional?
-¿Se reunían con el Juez Plou?
-Todo el tiempo. Más de veinte veces estuvimos en su oficina. Si no me cree puede preguntar en el Juzgado ya que hay muchísimos testigos que nos veían entrar y salir. Por empezar el señor que traía el café.
-¿De qué hablaban?
-Nos hizo una propuesta. Nos dijo que si mi hermano firmaba una lista de gente que vendía droga le iba a dar beneficios. “Hablo con la Cámara y te lo dejo libre”, aseguró.
-Pero ese tipo de negociaciones forman parte de las atribuciones de un juez…
-No, no; lo que él quería era que mi hermano firmara una lista que ya tenía nombres escritos…
-¿Cuáles nombres?
-Por ahora no los puedo mandar al frente…
-Pero si no me das algún dato esta nota carece de sentido…
-Bueno… En la lista había un policía de narcotráfico y otro de la provincia; no voy a negar que mi hermano tiene una adicción a la droga, compra y sabe quién vende. Plou nos dijo “Que firme esa lista y te lo dejo libre”.
-¿Pero la lista tenía nombres que tu hermano no dio?
-Mi hermano no dio ningún nombre, y en la lista había dos policías… La propuesta de Plou fue sacarlo a Renato diciendo que en definitiva tenía una pequeña cantidad de marihuana en su poder (40 gramos). Además no dio un montón de datos, nos mostró el mapa de los allanamientos que iba a hacer…
-¿Cómo que les mostró el mapa de los allanamientos?
-Sí, sí. Antes de los allanamientos ya sabíamos todas las direcciones. Y le digo algo más: Las direcciones que tenía estaban todas bien. No sé por qué después gendarmería terminó entrando en la casa equivocada si en los papeles que nos mostró todo estaba correcto… Si somos tan peligrosos y mentirosos por qué nos mostró ese croquis.
NOTA: La familia que fue allanada estaría muy molesta y hasta pensaría en pedir la recusación del Juez.
-¿Por qué haría eso?
-Nosotros creemos que hizo algo mal, que algo le salió mal y se está cubriendo. Fuimos a pedirle por el asma de mi hermano y él nos hizo la propuesta. Incluso nos aseguró que si iba a juicio hablaba con la Cámara lo sacaba… Es más, sabíamos que el chico que estaban buscando era de apellido Assef, un inspector de tránsito al que echaron por el robo de una moto… Ese tipo vive en la calle Frías. La dirección que tenía era correcta. No sé por qué después entraron a otro lado y lo dejaron escapar. Le digo más: A eso de las dos de la mañana, mi hermano recibió un llamado desde el lugar de los allanamientos donde un tipo de dijo por qué nos vendiste.
-Para mí no es fácil creerte. Vos querés salvar a tu hermano y nunca me vas a decir si ustedes delataron a alguien…
-Tenemos hijos chicos, familia. No somos tontos y conocemos el paño. ¿Le parece que puedo delatar a alguien en estos temas? Estamos muertos si hacemos una cosa así…
-Con tal de salvar a un hermano…
-Mi hermano tenía 40 gramos de marihuana. Por eso en este país nadie tiene demasiados problemas. Es más, la mayoría ni siquiera va preso. Mire, a la mañana siguiente del allanamiento mi hermana salió a hacer un mandado, se le acercó una moto y le gritó: “Ahora vas a ver lo que le pasa a tu hermano”.
-¿Cómo está tu hermano ahora?
-Mi mamá fue a verlo. Está bien pero recibe amenazas…
-¿Y el “Bocón”?
-No está en Junín. Está en una quinta como le dijo a usted.
-Prófugo…
-Nosotros decimos que no está prófugo porque a casa nunca lo vinieron a buscar, nos llegó la información y se fue.
-Pero hay una orden de captura.
-Sí, hay una orden de captura pero no fuimos informados…
-¿Qué vas a hacer el lunes?
-Por intermedio de un estudio importante voy a contactarme con Zaffaroni para hacer la denuncia.
-¿Qué estudio?
-No los quiero comprometer…
-¿Por qué Plou haría todo esto?
-Porque las cosas no le salieron bien. Se metió en algo que salió mal. “Quieren cachengue”, nos dijo. “Ahora vamos a ver quién la tiene más larga…”.
-Pero vos te encadenaste…
-Yo tenía la llave. El Juez pidió que no la usaran, que cortaran la cadena para poder meterme preso. Les dije que usaran la llave y me dijeron que Plou había ordenado cortarlas. Nunca lo amenazamos.
-Todo lo que contás es un poco raro…
-Miré Bello, acá Plou dejó pasar camiones con cocaína que trajo el hijo de una persona muy importante. Ahí sí que no hizo nada. Se está metiendo con los kioscos chicos para hacer bardo. Pero con los grandes no hizo nada. Le avisaron que había marihuana en un galpón y tampoco hizo nada… Y sabía bien donde estaba el “Cartón” Banegas. Justo lo agarra después de que armamos todo ese lío…
-¿Crees que Zaffaroni, en el supuesto caso de que te reciba, los va a ayudar?
-Nosotros vamos con las cartas sobre la mesa. El que esconde es Plou. Vamos a ir hasta el final.
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