El guardafauna Juan Martín Mastropaolo asegura que, para matar loros, en el lugar se usó Furadán, un fosforado prohibido hace 40 años. Dijo que las personas no deben visitar el predio municipal.
Un grupo de vecinos de Esperanza realizó una protesta la semana pasada frente al ingreso del Balneario Municipal de esa localidad por una matanza de loros. Según denunciaron los vecinos, el problema no está en el control de la plaga, sino en el método utilizado y, además, el sitio donde se colocó el veneno, un predio público.
El guardafauna Juan Martín Mastropaolo le dijo a Diario UNO: “El principio tóxico que usan está prohibido hace 40 años. Según la ley tienen que usar métodos racionales, pero por abajo el gobierno, desde el Ministerio de la Producción, te obliga a que compres el Furadán, aunque ellos desmienten que usan este producto. Pero yo hablé con tres personas de comunas diferentes que me aseguraron que los obligan a combatir a los loros con Furadán. Además, les dicen que no hay otro método ni se les ocurrió cambiarlo”.
Luego Mastropaolo añadió: “Este método no es selectivo y están matando a todos los animales de sangre caliente, desde un zorro, zorrino, halcones rapaces, búhos, lechuzas, gatos, perros, lo que se te ocurra. El problema es que se nos puede morir un chico. Es terrible lo que está pasando”.
—¿Quién dispuso la utilización de ese tóxico, la Municipalidad de Esperanza o particulares?
—En este caso fue la Municipalidad de Esperanza. Más allá de que el gobierno diga que son métodos racionales, lo utilizaron en un lugar público. Este producto va a estar en ese lugar por seis meses y es un sitio donde van chicos a jugar a las hamacas, se viene la temporada de verano. El veneno está en los nidos de los loros que están en las ramas de los árboles que están sobre las hamacas. El veneno fue puesto en combinación con una grasa de litio que hace que el agua no se lo lleve. El loro viene, se empapa con eso, le pica y cuando se lo quiere sacar con el pico se lo traga y muere. Si un chico toca ese loro y luego se lleva las manos a la boca también se muere. Porque una vez que el veneno está en el organismo es irreversible, no hay forma de curarlo. Esto es algo grave y es peligrosísimo el poder tóxico que tiene. El Furadán es un fosforado que está prohibido. Lo que hicieron es un disparate.
—¿Quién colocó el veneno en el balneario de Esperanza, personal municipal?
—Un señor de Pilar que está autorizado para envenenar a los loros. Pero no para utilizar ese producto que está prohibido a nivel mundial. Hay que empezar a abrir un poco los ojos y a hablar porque nos vamos a quedar sin bichos, sin gente, sin nada. Esto se destapó ahora, pero hace años que lo vienen haciendo.
—Ante la proximidad del verano, ¿usted qué recomienda?
—Lo que recomiendo es que por un buen tiempo no aparezca gente por ese lugar. Donde están las hamacas, que mucha gente va a comer un asados, tienen los nidos arriba y ese veneno por el calor se puede estar desprendiendo en unos días o en unas semanas. Yo no arriesgaría a llevar a mis chicos por nada del mundo. Este verano ese lugar es un riesgo. A eso hay que sumarle que todos los animales están con pichones, lo que es un daño aún mayor.
—¿Hay manera de medir si quedan restos del veneno en el lugar?
—Eso está en los nidos y no se sabe cuándo va a caer. El principio tóxico es altísimo y puede llegar a matar a una persona. Hubo casos en San Jerónimo Norte y Rafaela de muertes de terneros. El Furadán está prohibido en Estados Unidos y en Europa. El problema es que no tenemos pruebas más que las palabras de los productores que dicen que los obligan a usar este producto. Lo que pasa es que no quieren salir a hablar porque saben la que se les viene después. Pero todos se lavan las manos y se tiran la pelota unos a otros porque cuando hablamos con gente del Ministerio ellos dicen que no tienen nada que ver.
—¿Esto sólo sucede en Esperanza?
—El método del Furadán lo están utilizando en toda la provincia. Si no lo usás, te meten una multa. Hay mucha gente que me llamó porque no les dejan opción, tienen que usar este producto. Pero hay otros métodos. Existe un comprimido que sirve para ralear un poco la plaga y se acaba el problema. No estoy en contra de que se combata la plaga del loro porque es algo que hay que controlar, más allá que yo no tengo campo y no me afecta en lo más mínimo. Pero si hay una ley hay que cumplirla, aunque esto no puede pasar en un lugar público. Acá la gente está indignada, en el balneario faltan perros que nadie sabe dónde están. Acá juntaron todos los loros porque se vieron con el agua al cuello. Pero en otros lugares aplican este producto y no aparece más nadie y quedan todos los loros muertos. Así estamos exterminando a todos los bichos que son beneficiosos para el hombre. Se mata todo, no queda nada.
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