La madre y la abuela piden que no lo separen de la familia. Tiene 15 años. La provincia no tiene un centro de rehabilitación en adicciones para menores.
El chico permanece internado desde el miércoles en el Ipesa y se ha dispuesto su traslado a Buenos Aires el próximo lunes. La abuela del chico denunció los manejos de los funcionarios provinciales y puso sobre el tapete la ausencia del estado provincial que no cuenta con lugares adecuados para el tratamiento y la rehabilitación de las adicciones de los menores.
La fundación Guadalupe, una ONG, es el único lugar para internación en Santa Rosa, pero tiene cupros reducidos y no recibe a chicos de tan corta edad.
La de Nahuel es una historia de padecimientos y necesidades a la que los brazos del estado le sumaron revictimización hasta el momento. A su padre lo mataron cuando era chico. Vive con su madre (“se le fue de las manos”), Carina Andrea Pintos, y una hermanita de 5 años, en una casa del Peñi Ruca. Otro hermano vive con la abuela.
Mirta relató que su nieto es adicto a las drogas y que llegó a robar para poder consumir. El año pasado, la abuela hizo una denuncia pública por las golpizas que recibía el chico cuando era demorado por la policía.
Desde esa oportunidad, dice, la situación empeoró aún más. Acumuló causas judiciales y desventuras. Por esa razón, Mirta fue a pedir ayuda al ministro de Gobierno y Justicia, César Rodríguez, a quién conocía de antes de que entrara en la función pública.
“Logramos que lo internaran en el Molas. Estuvo 20 días y jamás se escapó, atendido por la sicóloga Lorena Carasay. Le dieron permiso para venir a la casa y cumplía con los horarios para regresar”, contó la mujer.
Después de veinte días en el Molas, al chico le dieron el alta. “Yo quería una internación en la provincia. Después que salió, siguió con lo mismo. Anduvo bien unos días y volvió a lo mismo”, dijo Mirta.
En esas circunstancias, la abuela volvió a hablar con Rodríguez. “Ya no me atendía igual. Yo me dí cuenta que era por la denuncia públcia que había hecho. Es su policía y él la defiende”, agregó la mujer.
El funcionario la derivó al Subsecretario de Adicciones, Roberto Moro. “Me dijo que me iba a ayudar. Y a los días me llamó con que estaba la internación para Nahuel. Era en Buenos Aires, en San Miguel, en un instituto que después apareció en la televisión que lo habían denunciado por malos tratos a los chicos”, contó.
“En el hospital me dijeron que ni loca lo dejara trasladar. Que ahí se lo pasan dopados y con pastillas. Me fui desesperada, acompañada de la madre, a hablar con Moro. Y él me dijo que no me podía garantizar si Nahuel iba a volver mejor o peor. Entonces se nos vino todo abajo”, reveló.
“Nahuel siguió andando, robando, drogado, pero siemrpe con contención familiar, aunque reconozco que a la madre se le fue de las manos, mi hija no tiene trabajo y hace tres meses empezó a cobrar la asignación por hijo, con una tarjeta alimentaria, es todo lo que tiene”, añadió.
El miércoles último, asistentes de Bienestar Social con efectivos policiales de la Seccional Séptima fueron a buscar al chico a la casa de su madre. No lo encontraron y entonces aparecieron por la vivienda de Mirta, dónde mostraron una orden del juez de Menores, Marcos Aguerrido, para retirarlo.
“Me dijeron que lo llevaban al hospital o a alguna otra dependencia. Le di plata para un taxi a mi hija y se fue al Molas. Cuando llegó, Nahuel estaba esposado y la sicóloga le dijo que iba a hacer algo para que no lo lleven a Buenos Aires”, recordó.
“Ella les pidió que le saquen las esposas, pero se lo llevaron en un patrullero y le dijeron a la mamá que el lunes le iban a avisar dónde estaba. Fue tanta la desesperación que con mi hija nos presentamos a la tarde en la fiscalía. Tanto insistí que hablaron con Aguerrido y nos dijo que estaba interndo en el Ipesa”, contó.
Al otro día, la madre del menor pudo visitarlo en el Ipesa. Y allí se sorprendió con la noticia de que este lunes lo trasladan a Buenos Aires.
“Una vez me dijeron que nosotros nos queríamos sacar de encima a Nahuel. Es al revés. Yo no soy política, no tengo la culpa de que hayan pasado tantos gobiernos y que acá en Santa Rosa no haya un instituto para menores como la gente”, advirtió Mirta.
“Tras que los menores están padeciendo la enfermedad, no pueden ser arrancados de su familia. Yo he criado a mi nieto junto a mi hijo, pido ayuda a quien sea, para que mi nieto no sea trasladado a Buenos Aires”, imploró.
“Quiero un instituto dónde pueda ser visitado por sus familiares. La semana pasada nos habían dicho que lo trasladaban a Pico, él estaba contento. Pero ahora salieron con Buenos Aires. El chico no quiere que lo manden a Buenos Aires”, reveló.
“Mi nieto está enfermo. Pedimos ayuda. Hay gente que roba y sigue suelta. Lo quieren internar, pero no lo pueden llevar lejos. Queremos una internación acá”, insistió.
Y no dejó pasar por alto que “hace dos años Nahuel estaba en el Escuela 242 y era de los mejores alumnos, fue escolta, abandonó y de Educación nunca fueron a verlo”.


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