Los padres de un adolescente denunciaron que efectivos policiales demoraron a su hijo y durante la estadía de éste en la dependencia policial le robaron el teléfono celular que llevaba consigo y jamás se lo devolvieron.
El episodio salió a la luz días pasados, luego de que los progenitores de un menor denunciaran en la Unidad Judicial N° 7 que uniformados pertenecientes a la comisaría Séptima demoraron sin motivo aparente al jovencito.
Sin embargo, el hecho había ocurrido durante el 11 de agosto pasado, mientras se desarrollaban las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO).
En este contexto, según la denuncia de los tutores del adolescente, éste fue demorado junto a un amigo, también menor, y fueron trasladados por la fuerza a la comisaría Séptima.
A continuación, uno de los efectivos habría aprovechado que los menores se encontraban a su merced y esposados, y les habría sacado de entre sus pertenencias un teléfono celular.
En este sentido, el adolescente propietario del celular le recriminó por su accionar al uniformado, quien a pesar de haber quedado en evidencia por su robo, no le habría devuelto el teléfono al joven.
Inclusive, uno de los colegas del efectivo le habría advertido sobre lo inadecuado de su actitud, pero el policía habría hecho caso omiso a las críticas.
Finalmente, luego de varias semanas, y a pesar de la denuncia realizada, el caso no cobró resonancia por una supuesta intención de ocultar lo sucedido por parte de un alto jefe policial, ajeno a la dependencia de la comisaría Séptima.
Este hecho se da a conocer luego de que también se supo que un agente de policía fue detenido e imputado del delito de "robo agravado por el uso de armas de fuego cuya aptitud para el disparo no fue acreditada en calidad de partícipe necesario", por participar en un asalto armado perpetrado en un local comercial la semana pasada.
Desde la Jefatura de Policía se ordenó su inmediato pase a disponibilidad.
El asalto quedó filmado en las cámaras de seguridad del local.
El hecho ocurrió el 15 de agosto alrededor de las 19 en la carnicería "La Esperanza", ubicada en avenida Juan Pablo Vera y Pasaje Joaquín Quiroga, propiedad de Francisca Bartolomé Ortega.
Según trascendió, el día anterior al hecho el policía identificado como Ángel Reynaldo Soria ingresó al local. Tras identificarse como policía habría realizado una serie de preguntas a la empleada y a los dueños, en cuanto al funcionamiento del lugar. Los propietarios confiando en su condición de policía le proporcionaron la información, que luego fue usada para realizar el asalto.
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