Denuncian “irregularidades en obras particulares”

Denuncian “irregularidades en obras particulares”
La concejala Fernanda Gigliani (PPS) afirmó que tres edificios en construcción en zonas norte, centro y barrio Pichincha superan el límite de altura permitido. Uno de Rondeau y Justo tiene 67 metros cuando lo autorizado es 36. Exigió intervención al municipio

La concejala Fernanda Gigliani denunció este jueves “irregularidades cometidas en la construcción de tres obras particulares que superan los límites de altura fijados en la ordenanza municipal". La edila afirmó que “el Ejecutivo, a través de la dirección de Obras Particulares, propicia acciones irregulares por parte de las empresas constructoras que edifican fuera de los lineamientos establecidos”.

La concejala del PPS avaló sus afirmaciones con documentación y fotografías, se centró en tres inmuebles que están siendo construidos en distintas zonas de la ciudad

“Uno de los edificios está ubicado en Rondeau y Juan B. Justo y tiene una altura de 67 metros, cuando lo permitido para esa zona es 36 metros”, indicó Gigliani, en diálogo con Rosario3.com, y explicó que en repetidas ocasiones, junto con Héctor Cavallero, denunció sobre esta irregularidad, sin que obtuvieran respuesta alguna de la Municipalidad.

“El segundo inmueble en cuestión está situado en Santiago y Güemes. Se trata de un edificio cuyo cartel de obra dice que el permiso de construcción es de 27 metros de altura, mientras que si se observa lo construido hasta ahora, es evidente que ya se superaron los 30 metros” –precisó la concejala–, y si bien para algunos 3 metros pueden no significar demasiado, en la práctica es un piso de diferencia, que en esa zona puede costar entre 500 mil y 600 mil pesos”.

El tercer inmueble apuntado como irregular es el ubicado Moreno al 400, al que Gigliani definió como “caso testigo que muestra a las claras cuál es el proceder de la dirección de Obras Particulares”.

“En este caso puntual, una empleada de esa dependencia verificó que se estaba construyendo por fuera de la normativa, tras lo cual correspondía suspender la ejecución de la obra, pero la directora de Obras Particulares, María Cristina Funes, contradijo a la empleada y autorizó avanzar la obra por dentro de lo estipulado en el permiso de edificación”.

“Estas actitudes alimentan la lógica del hecho consumado, frente a las cuales caben dos opciones: o existe falta de control o estamos en presencia de una clara irregularidad que tiene que ser investigada”, remarcó la concejala, y afirmó que dados los reiterados pedidos de informes (aún no respondidos) planteados a la intendenta Mónica Fein, por este motivo, consideran “agotada la instancia administrativa” y “por eso se decidió realizar la denuncia pública”.

Cada vez más “pedidos de excepción”

Gigliani explicó que cada lunes, ingresan a la Comisión de Planeamiento del Concejo Municipal que ella integra junto a otros ediles, alrededor de 10 expedientes referidos a obras en construcción que transgreden la normativa vigente.

“Esos expedientes los envía el Ejecutivo para que sea el Concejo el que (en virtud de su potestad de conceder excepciones) decida si da lugar a la excepción u ordena la demolición de lo construido por fuera de la norma. En realidad, debería ser la dirección de Obras Particulares quien se encargue de inspeccionar y controlar que una vez otorgado un permiso, la empresa constructora edifique, según esas pautas y no pretenda modificarlas sobre la marcha”, afirmó la edila.

Además, señaló que “numerosos reclamos que formulan vecinos de Arroyito y Echesortu –por construcciones que se exceden en altura, según la normativa fijada para el segundo anillo en el que esos barrios están insertos– se corresponden con obras que se están llevando adelante mediante certificados urbanísticos. Los mismos consisten en una ficha donde consta la normativa que rige para el terreno elegido y que debería ser sólo informativa, pero –destaca Gigliani– según una modificación introducida por el ex intendente Miguel Lifschitz durante su gestión, también crean derechos, es decir, habilitan a los interesados a construir la obra”.

Construcción responsable

La concejala destacó también un caso “para pensar”. Se trata del edificio de Oroño entre Córdoba y Santa Fe, que se está construyendo en el centro de la manzana, cuando en todas las grandes urbes del mundo se planifica dejando libres esos lugares, considerados pulmones de la manzana, como espacios verdes.

“Un dato a tener en cuenta es que para acceder a la calle, los futuros habitantes de este edificio deberán atravesar un pasillo de 28 metros de largo por 1,40 metro de ancho; es decir que no se tuvo en cuenta la posibilidad (por nadie quedida) de una emergencia en la que bomberos o rescatistas tengan que ingresar y trabajar en el lugar.

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