La venta apócrifa aparece con la firma del entonces propietario, quien había fallecido años antes. Tanto el notario como los empresarios bonaerenses están acusados de asociación ilícita y falsificación de instrumento público.
El trámite de la sucesión encontró un inesperado obstáculo cuando la abogada que los patrocinaba, pidió un informe de dominio al Registro de la Propiedad Inmueble.
Allí, le informaban que aparecían como propietarios empresarios radicados en Buenos Aires y Mar del Plata y que en abril de 2006, se habían inscripto las nuevas matrículas.
Los herederos no salían de su asombro porque su padre nunca había vendido las 1.433 hectáreas del campo denominado Fuerte Esperanza.
Además, la supuesta transacción se había realizado en 2006, cuando el dueño original, José Domingo Acosta, había fallecido en julio de 1984.
Al hacer una investigación más minuciosa de los títulos en cuestión, se habría descubierto que en una Escribanía de esta capital se había confeccionado la escritura por la que, supuestamente, Acosta vendía a una porteña firma su bien.
Ante la presunción de que se encontraban ante una situación delictiva, la abogada Estela Mari Ponti que representa a Petrona y Leoncia Acosta, dos hijas del extinto dueño del campo, ayer radicó una denuncia penal en la Fiscalía del Crimen de Quinta Nominación, a cargo de Celia Inés Mussi.
La acusación es contra los representantes de la empresa con sede en Capital Federal; un notario local y quienes resulten responsables de presunta falsificación de instrumento público; asociación ilícita y otros delitos que pudieran surgir de la investigación.
La causa fue radicada aquí, a pesar de que el campo está emplazado en jurisdicción judicial de Añatuya, porque el delito se habría cometido al confeccionarse la escritura “trucha” en una Escribanía de esta ciudad.
En tanto, una porción similar de un campo colindante al de Acosta, cuyo propietario era el fallecido Miguel Mendoza, habría sido blanco de la misma maniobra irregular.l
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